"Por favor, llantos no." Esa fue la respuesta de Roberto Lavagna ayer a los productores rurales que le pidieron aflojar la presión de las retenciones a exportaciones. Los frenó argumentando la suba del precio de la soja y el valor de los campos: "Hagan números, si antes de la devaluación estaban todos hipotecados". Se fueron de la reunión sin conseguir nada y con una lacónica despedida: "No me vengan de nuevo con los cuentitos de los '90".
El jefe del Palacio de Hacienda negó «rotundamente» la posibilidad de que se devuelvan las retenciones en bonos a diez o quince años, o que disminuya paulatinamente ese tributo, tal como reclaman los productores. También descartó que parte de los fondos recaudados por medio de las retenciones se destine a subsidiar rubros agroindustriales como la producción tambera, que se vio desplazada por los cultivos sojeros. «De ninguna manera, porque el tambo es uno de los sectores que sufrió ese boom sojero, pero para esa plata hay decenas de candidatos, y también hay otros sectores que están atravesando situaciones difíciles», indicó Lavagna. Según explicó, «la política del gobierno es atender primero las cuestiones sociales, y los cálculos fáciles de 'saco de acá y le doy a éste' no son f
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