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22 de septiembre 2026 - 11:29

Lula da Silva Lula apuntó contra Donald Trump y Benjamín Netanyahu en la ONU y cuestionó la guerra y la economía

El presidente de Brasil abrió la Asamblea General de la ONU con críticas a las guerras, la injerencia extranjera y las políticas de Estados Unidos.

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Lula cuestionó la injerencia extranjera en los procesos electorales durante su discurso ante la ONU.

Instagram: @lulaoficial

El presidente de Brasil, Lula da Silva, abrió este martes el debate general de la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) con un discurso marcado por fuertes críticas al escenario internacional, las guerras en Medio Oriente y la injerencia de las grandes potencias. Su mensaje también estuvo atravesado por referencias a la soberanía, las tensiones con Estados Unidos y el funcionamiento del sistema multilateral.

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Con los comicios del próximo 4 de octubre como telón de fondo, el mandatario advirtió sobre la injerencia extranjera en los procesos electorales y aseguró que su país defenderá la voluntad de los ciudadanos: “No permitiremos que los enemigos de la democracia, ya sean nacionales o extranjeros, socaven la voluntad popular”, afirmó.

Lula cuestionó la injerencia de EEUU en América Latina

Uno de los principales ejes de su intervención fue la defensa de la soberanía de los países latinoamericanos. Sin mencionar directamente a Donald Trump en sus cuestionamientos, Lula alertó sobre la intervención de potencias extranjeras en las decisiones políticas de la región.

Las diferencias ideológicas no deberían obstaculizar una mayor integración entre vecinos”, sostuvo. Luego advirtió: “La democracia se ve una vez más amenazada por la creciente injerencia extranjera en los procesos electorales”.

Las tensiones entre Lula y Trump atraviesan la relación entre Brasil y Estados Unidos.

El presidente brasileño también cuestionó la lógica de las zonas de influencia entre las grandes potencias. “Dividir el mundo en zonas de influencia y las incursiones neocoloniales en busca de recursos estratégicos son gestos anacrónicos”, afirmó.

En ese marco, defendió el derecho de Venezuela a resolver internamente su futuro político. “El pueblo venezolano merece definir su propio destino”, sostuvo. Sin embargo, también cuestionó al gobierno nicaragüense: “Nicaragua no resolverá sus problemas impidiendo que la oposición se presente a las elecciones”.

Lula también se refirió a Cuba y calificó como un “castigo colectivo a 10 millones de personas” el embargo económico y energético que afecta a la isla. Finalmente, sintetizó su planteo sobre la autonomía regional con una de las frases más contundentes de su discurso: “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”.

Lula y el mensaje sobre seguridad: “No necesitamos portaaviones”

La seguridad y el avance del crimen organizado ocuparon otro tramo de la intervención. Lula reconoció el impacto de la violencia en Brasil, pero rechazó que la respuesta pase por una mayor presencia militar extranjera en la región.

La gente está hastiada de la violencia”, afirmó. Sin embargo, remarcó que Brasil asumirá la responsabilidad sobre su propio territorio: “No vamos a externalizar la responsabilidad de defender nuestras fronteras y garantizar a nuestra población el derecho a vivir sin miedo”.

Lula aseguró que Brasil “no cabe en el patio trasero de nadie” al defender la autonomía de América Latina.

En ese sentido, lanzó otro mensaje: “No necesitamos portaaviones vigilando nuestras aguas. Necesitamos cooperación para bloquear el flujo de armas y dinero que alimenta al crimen”.

El mandatario explicó que Brasil busca una mayor cooperación internacional contra el lavado de dinero y los recursos financieros de las organizaciones criminales, una propuesta que, según señaló, entregó personalmente al presidente de Estados Unidos.

Lula apuntó contra Netanyahu por la guerra en Gaza

La guerra en Medio Oriente también ocupó un lugar central. Lula cuestionó al gobierno de Benjamin Netanyahu por la ofensiva en Gaza y advirtió sobre las consecuencias que el conflicto dejará sobre generaciones de palestinos. A partir de la situación en el enclave, vinculó las guerras actuales con una crisis más amplia del sistema internacional y del multilateralismo.

El mandatario aseguró que Naciones Unidas atraviesa “el momento más crítico” de su historia y expresó su “indignación” por las dificultades del organismo para cumplir una de sus principales misiones: “librar a la humanidad del flagelo de la guerra”. También apuntó contra el funcionamiento del Consejo de Seguridad: “Somos todos rehenes del inmovilismo de un Consejo de Seguridad que no cumple su papel”, sostuvo.

Lula volvió a cuestionar al gobierno de Benjamin Netanyahu por la guerra en Gaza.

En ese marco, Lula reclamó una reforma del sistema multilateral y defendió la diplomacia como herramienta para resolver los conflictos internacionales: “La guerra no es la continuación de la política por otros medios. Es la falencia total de la política”, afirmó.

De esta manera, el presidente brasileño presentó las guerras en Medio Oriente, las disputas entre las grandes potencias y las dificultades de los organismos internacionales para responder a los conflictos como parte de un mismo escenario de debilitamiento del orden multilateral.

Lula también apuntó contra los aranceles y la economía mundial

El presidente brasileño extendió sus críticas al terreno económico. En uno de los pasajes de mayor contenido político, cuestionó el uso de los aranceles como herramienta de presión entre países.

Se están erosionando los pilares del multilateralismo”, afirmó Lula, antes de apuntar contra la Organización Mundial del Comercio: “La Organización Mundial del Comercio se mantiene con vida artificialmente”.

Su crítica continuó con una referencia directa a las disputas comerciales internacionales: “Cuando los gobiernos ceden ante quienes usan los aranceles como armas de coacción y chantaje, las consecuencias son nefastas”.

El planteo adquiere especial relevancia por el conflicto comercial entre Brasil y Estados Unidos y por las diferencias entre Lula y Trump sobre la política económica y comercial.

Críticas al negacionismo y defensa de la salud y el clima

Lula también cuestionó el retroceso de la cooperación internacional en materia sanitaria y climática. Recordó las consecuencias de la pandemia y apuntó contra las campañas antivacunas: “Nunca olvidaremos los millones de vidas perdidas debido a la negligencia en la lucha contra la covid-19”, afirmó. Luego advirtió que “las campañas antivacunas están haciendo ahora resurgir enfermedades que creíamos del pasado”.

También defendió el papel de la Organización Mundial de la Salud: “Debilitar a la Organización Mundial de la Salud nos hace a todos más vulnerables”.

El mandatario advirtió sobre la injerencia extranjera a menos de dos semanas de las elecciones en Brasil.

Sobre el cambio climático, Lula cuestionó que haya perdido centralidad en las principales reuniones internacionales y lanzó otra de las frases fuertes de su intervención: “Es hora de retomar la ofensiva e infligir una derrota al negacionismo”. Así, el discurso de Lula ante la ONU combinó críticas a Trump y a la injerencia de Estados Unidos, cuestionamientos al gobierno de Netanyahu por la guerra en Gaza, reclamos frente al uso de aranceles como herramienta de presión y una defensa del multilateralismo y la soberanía latinoamericana.

Lula llevó las elecciones de Brasil a la ONU

En otro de los pasajes políticos de su discurso, Lula se refirió directamente a las elecciones del próximo 4 de octubre, cuando los brasileños elegirán presidente, gobernadores y representantes legislativos.

No solo votarán por el Presidente de la República, gobernadores estatales y representantes del Poder Legislativo, sino que decidirán entre la democracia y el negacionismo”, afirmó.

El mandatario aseguró que Brasil cuenta con un sistema electoral “moderno y sólido”, además de una sociedad plural y una prensa libre, y defendió que todos los candidatos puedan expresarse con libertad.

Sin embargo, volvió a advertir sobre una posible influencia externa en el proceso electoral. “No permitiremos que los enemigos de la democracia, ya sean nacionales o extranjeros, socaven la voluntad popular”, afirmó.

Finalmente, cerró ese tramo con una defensa de la autonomía política del país: “La democracia brasileña pertenece a los brasileños y brasileñas. Brasil sigue siendo un país soberano. Nadie nos desviará de este camino”.

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