7 de noviembre 2026 - 00:00

Wall Street en caída libre: por qué el mercado teme una espiral de ventas forzadas y hasta dónde puede bajar

Los sólidos balances de las tecnológicas no lograron contener el desplome bursátil, en medio de la incertidumbre política, las tasas de interés elevadas y el desarme de posiciones apalancadas. La posibilidad de una recuperación dependerá de la evolución del escenario económico y de que las ventas forzadas no profundicen las pérdidas.

La caída de las tecnológicas sacudió a Wall Street y reavivó el temor a una espiral de ventas forzadas que podría profundizar la corrección bursátil.

La caída de las tecnológicas sacudió a Wall Street y reavivó el temor a una espiral de ventas forzadas que podría profundizar la corrección bursátil.

Wall Street profundizó esta semana la caída de las acciones tecnológicas, pese a los sólidos balances de algunas de las principales empresas vinculadas con la inteligencia artificial (IA). Palantir, especializada en el desarrollo de software y análisis de datos, aumentó sus ingresos un 96% interanual, hasta u$s2.313 millones, mientras AMD, uno de los principales fabricantes de chips para centros de datos, facturó u$s13.377 millones (+45%) y prácticamente duplicó las ventas de ese segmento (+97%).

Sin embargo, ambas compañías sufrieron fuertes pérdidas bursátiles, en una corrección que se extendió a los principales índices estadounidenses y golpeó especialmente al sector de semiconductores.

Detrás de las ventas confluyeron varios factores. La pérdida electoral de Donald Trump en las elecciones legislativas alimentó las expectativas de mayores restricciones a la construcción de centros de datos, una infraestructura fundamental para el desarrollo de la IA.

Al mismo tiempo, los últimos indicadores económicos mostraron un mercado laboral estadounidense resistente, lo que redujo las expectativas de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal.

A esto se sumaron las presiones inflacionarias derivadas del conflicto con Irán y su impacto sobre los precios internacionales de la energía.

Pero la magnitud de las caídas también despertó el temor a una espiral de liquidaciones forzadas, en la que las pérdidas de los inversores que operan con dinero prestado desencadenan exigencias de garantías (margin calls) y ventas adicionales que pueden provocar nuevas bajas.

Federico Izaguirre Precesvalle, Head of Private Banking, explicó a Ámbito que, cuando las garantías de una operación resultan insuficientes, los brókers pueden exigir nuevos aportes de dinero o liquidar directamente las posiciones.

Estas ventas, a su vez, pueden desencadenar nuevas exigencias sobre otros inversores y profundizar la corrección. "Es como una espiral al infierno", describió el especialista, al advertir sobre un proceso cuyo agotamiento resulta difícil de anticipar.

Así, la combinación de incertidumbre política, tasas elevadas y posibles ventas forzadas requiere analizar hasta dónde puede extenderse la caída de Wall Street, qué factores podrían detenerla y cuáles son las perspectivas para las empresas vinculadas con la inteligencia artificial.

La caída de Wall Street y el riesgo de una espiral de liquidaciones forzadas

La magnitud de la corrección tecnológica reavivó las preocupaciones por el apalancamiento financiero y su capacidad para amplificar las pérdidas bursátiles. Aunque las ventas comenzaron por una revisión de las expectativas sobre el sector, el desarme de posiciones financiadas con deuda pudo haber acelerado las caídas y extendido sus efectos a otras compañías.

Para Tomás Sisto Bourel, research analyst de Fortress Capital, el detonante inicial estuvo relacionado con el resultado electoral estadounidense y las posibles restricciones a la expansión de infraestructura tecnológica.

"Creemos que el catalizador inicial de la corrección estuvo más relacionado con el cambio de escenario político y las potenciales restricciones sobre nuevos centros de datos. Sin embargo, la magnitud y velocidad del movimiento probablemente sí estuvieron amplificadas por el desarme de posiciones apalancadas", explicó a Ámbito.

El especialista reconoció que resulta difícil determinar cuánto de las pérdidas respondió específicamente a este mecanismo, aunque consideró que ayuda a explicar por qué empresas con sólidos balances sufrieron retrocesos tan pronunciados.

Cuando las ventas forzadas presionan las cotizaciones, pueden reducir el valor de las garantías de otros inversores y provocar nuevas liquidaciones, independientemente de las perspectivas de ingresos y beneficios de las compañías.

En ese contexto, Precesvalle señaló que las operaciones apalancadas están sujetas a requisitos de margen establecidos por FINRA, aunque los intermediarios pueden exigir garantías adicionales.

Como ejemplo, explicó que un inversor con u$s50.000 propios puede comprar acciones por u$s100.000 mediante financiamiento. Si las cotizaciones caen y las garantías resultan insuficientes, el bróker puede reclamar nuevos fondos o liquidar directamente los activos, lo que contribuye a retroalimentar las pérdidas.

Desde Báltico Investments, el portfolio manager Román Eduardo Gutiérrez interpretó la magnitud del desplome como una reacción excesiva del mercado. "Pensamos que hubo pánico y una clara sobrereacción del mercado, lo cual genera oportunidades para posicionarse selectivamente en acciones de tecnología con fuertes balances y buenos negocios", sostuvo.

La diferencia entre ambas lecturas refleja distintas interpretaciones de la corrección: el desarme de posiciones todavía podría prolongar las pérdidas, o bien la magnitud de las ventas habría generado oportunidades de inversión en compañías cuyos fundamentos permanecen sólidos.

Los balances tecnológicos, las elecciones y las tasas de interés

La corrección de Wall Street contrastó con los resultados de las empresas vinculadas con la inteligencia artificial, aunque los balances también mostraron diferencias importantes entre sus negocios.

Mientras AMD y Palantir registraron fuertes aumentos de ingresos, Qualcomm presentó una caída del 8% en su facturación, afectada por la debilidad del mercado de chips para teléfonos inteligentes.

Para Gutiérrez, esta divergencia entre resultados y cotizaciones respondió a que los inversores priorizaron las perspectivas futuras. "En el mercado siempre importa más el futuro que el pasado reciente", explicó, y destacó que las proyecciones de las compañías (guidance) pueden tener mayor peso que los resultados trimestrales.

Sisto Bourel por su parte coincidió en que los balances dejaron un panorama heterogéneo, con empresas que todavía cotizan a múltiplos exigentes y otras cuyas valuaciones comenzaron a resultar atractivas tras las caídas.

A las dudas sobre las valuaciones se sumó el resultado de las elecciones legislativas, en las que los demócratas recuperaron ambas cámaras del Congreso. El cambio político aumentó las expectativas de mayor supervisión sobre las tecnológicas y coincidió con el avance de restricciones locales a nuevos centros de datos, especialmente por su consumo de energía y agua.

Las restricciones a nuevos centros de datos en EEUU aumentaron la incertidumbre sobre las inversiones en inteligencia artificial.

Las restricciones a nuevos centros de datos en EEUU aumentaron la incertidumbre sobre las inversiones en inteligencia artificial.

Sin embargo, Sisto Bourel señaló que estas posibles limitaciones también podrían incentivar a las empresas a adelantar proyectos para anticiparse a nuevas regulaciones. "Esperamos que las principales tecnológicas sigan acelerando el CAPEX durante los próximos dos años", sostuvo.

En paralelo, los últimos indicadores económicos mostraron un mercado laboral estadounidense resistente, con 165.000 empleos creados en octubre y una tasa de desempleo del 4,1%.

Estos datos reforzaron las expectativas de tasas elevadas durante más tiempo, mientras el conflicto con Irán y los precios de la energía mantuvieron los riesgos inflacionarios.

Para las tecnológicas, este escenario supone mayores costos de financiamiento y una mayor exigencia de rentabilidad sobre sus inversiones.

Hasta dónde puede caer Wall Street y dónde aparecen las oportunidades

Tras las fuertes pérdidas de las tecnológicas, el debate se concentra en cuánto más puede extenderse la corrección y qué factores permitirían estabilizar las cotizaciones. Para Sisto Bourel, todavía no hay señales suficientes para identificar un piso. "Nos parece muy difícil establecer un piso puntual para Wall Street y no descartamos que la corrección pueda prolongarse durante más tiempo", advirtió.

El analista vinculó una eventual recuperación con una desescalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán, que podría reducir los precios del petróleo, moderar las presiones inflacionarias y favorecer expectativas de una Reserva Federal más flexible en 2027.

Sin embargo, no descartó nuevos ataques estadounidenses antes de una negociación, un escenario que podría prolongar la incertidumbre.

Gutiérrez también consideró que el nuevo equilibrio legislativo podría aumentar las presiones para resolver el conflicto, aunque advirtió sobre posibles disputas presupuestarias y el riesgo de un cierre temporal del Gobierno estadounidense.

Las diferencias entre ambos analistas se reflejan en sus estrategias de inversión. Desde Fortress Capital, Sisto Bourel prefiere evitar la selección de acciones individuales.

"Hoy no vemos particularmente favorable el stock picking y preferimos mantener exposición diversificada mediante SMH para semiconductores, reduciendo el riesgo idiosincrático y quedándonos principalmente con el riesgo sistemático del sector", explicó.

En cambio, Gutiérrez considera que la corrección abrió oportunidades de compra selectivas, especialmente en Alphabet, Amazon, Nvidia, Palo Alto Networks y Palantir. También destacó empresas de otros sectores, como Visa, Johnson & Johnson, Coca-Cola, Eli Lilly y UnitedHealth, con especial preferencia por el sector de salud.

La evolución de las tasas, el conflicto con Irán y las expectativas de crecimiento de la IA serán determinantes para evaluar si Wall Street logra estabilizarse o enfrenta otra ronda de ventas.

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