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2 de octubre 2003 - 00:00

Lula da Silva: "Se acabó el tiempo de vacas flacas"

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"Todos estamos optimistas de que para el último trimestre y para el año que viene la economía va a crecer", afirmó Lula en una entrevista que ofreció hoy en Brasilia a un grupo de radios de todo Brasil.

El presidente defendió enfáticamente su política económica, y afirmó que recuperar el crecimiento de la economía del país es "un sueño, un deseo y una obsesión" para él.

Lula sostuvo que el fuerte ajuste al gasto público y la política fiscal y monetaria restrictiva que aplicó su gobierno en el primer semestre del año para combatir la inflación, ha dado los resultados correctos.

"Recuperamos la credibilidad internacional, bajamos las tasas de interés y las exportaciones están batiendo récord", afirmó el presidente, que atribuyó esos resultados a su ministro de Hacienda, Antonio Palocci.

Durante la entrevista, Lula aseguró también que su programa Hambre Cero, criticado por la oposición por su aparente falta de resultados, "es un éxito absoluto", y se basó en cifras de Guaribas, la paupérrima ciudad del nordeste brasileño donde fue lanzado Hambre Cero.

"Hasta ahora, en siete meses de programa, en Guaribas no murió ningún niño, y el número de bebés que nacieron con el peso abajo de lo normal cayó de ocho para tres", afirmó Lula.

El presidente agregó que su programa ya está implantado en 206 ciudades y "es un éxito absoluto en el país".

En otro tramo de la entrevista, Lula defendió con firme la necesidad de una reforma política, que prepara su gobierno, para fortalecer la "fidelidad partidaria" y evitar los constantes cambios de partidos, muy comunes en Brasil.

En los últimos días, decenas de dirigentes políticos brasileños han cambiado de partido para poder competir en las elecciones municipales de 2004, dado que el plazo para inscribirse en una nueva agrupación vence el viernes.

Lula, que enfrentó la rebeldía de varios diputados del PT que se negaron a votar sus reformas en el Congreso, afirmó también que "los integrantes de un partido deben acatar la decisión tomada por la mayoría y votar de acuerdo".

"Si no fuera así, no se cuenta con un partido fuerte", afirmó el presidente.

Por otra parte, Lula dijo no estar "ni en contra, ni a favor", de los transgénicos, al comentar la autorización de su gobierno para la cosecha de soja genéticamente modificada.

Según el presidente, la autorización para la siembra de soja transgénica fue una estrategia para no destruir nueve millones de sacas del producto que ya existen en el país.

"Ganamos las elecciones y, en febrero, nos encontramos ante una realidad que no conocíamos, y es que la soja transgénica era plantada no sólo en Río Grande do Sul, sino en otras partes del país. Existen nueve millones de sacas de esa soja".

Según Lula, el gobierno tenía dos caminos: liberar la cosecha o destruir las sacas de soja.

"Mandar a la policía a prender fuego a la soja sería una fotografía horrible, en un país cuyo pueblo está con hambre, en un país que necesita exportar y producir. Por eso abrimos la comercialización de la soja, que será exportada y vendida aquí", afirmó.

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