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"En la (reciente) reunión cumbre (de presidentes americanos) de Monterrey llamé al presidente Hugo Chávez y le dije que no debía meterse en la cuestión del mar de Bolivia", dijo Lula en una cena con periodistas de diarios locales. Las declaraciones de Lula fueron publicadas por la prensa brasileña el viernes.
Declaraciones de Chávez, quien dijo varias veces que soñaba con bañarse en un playa boliviana, provocaron en los últimos meses un deterioro de las relaciones diplomáticas entre Venezuela y Chile.
Bolivia perdió su salida al mar después de la llamada "Guerra del Pacífico" con Chile en 1879 y desde entonces el país altiplánico ha reclamado en todos los foros multilaterales el acceso soberano al Pacífico.
Las relaciones diplomáticas entre Chile y Bolivia están rotas desde 1978 y, por ahora, sólo se mantienen contactos a nivel consular.
El presidente brasileño, en su conversación con periodistas, indicó que el nuevo presidente boliviano, Carlos Mesa, que asumió la presidencia luego de una sangrienta revuelta popular que terminó con el gobierno de su antecesor, "debe hacer un discurso de izquierda por causa de la política interna".
Además, indicó, los "entendimientos" entre Bolivia y Chile "fueron paralizados" luego de que se produjera la revuelta en Bolivia, encendida por el anuncio de la exportación de gas --principal recurso natural del país del altiplano-- a través de puertos chilenos.
Según Lula, Chile había acordado ceder una franja de tierra que iba desde la frontera con Bolivia hasta el Pacífico, pero que eso tenía que ser negociado también con Perú, ya que el área se ubica en una zona que fue peruana hasta la misma guerra de 1879.
En Monterrey, indicó el presidente brasileño, "Mesa habló y Lagos tuvo que responder" y acabó creándose un clima "en el que los bolivianos gritan de un lado y los chilenos gritan de otro".
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