Pero ayer Alencar salió a moderar su postura. Para Alencar, el problema de las tasas de interés elevadas en Brasil «es cultural» y lo atribuyó a los períodos de inflación elevada. «Las tasas reales son las más altas del mundo -dijo-. La Selic, aun en 22% al año, es 20 veces superior a las de varios países.»
Sin embargo, Alencar admitió que la reducción de las tasas de interés «no se hace sólo con voluntad. Es necesario que Brasil recomponga las condiciones para hacerlo. Y para eso tenemos que exportar, construir grandes saldos de la balanza comercial», concluyó el vicepresidente en un fuerte giro dialéctico que llamó la atención a los observadores.
Durante los últimos meses, Alencar fue una de las cabezas visibles de la oposición a la política monetaria del gobierno y frecuentemente criticó al ministro de Hacienda,
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