Sin embargo, a diez días de la presentación del presupuesto 2004 en el Congreso, hay presiones para que el gobierno relaje la pauta de superávit fiscal, considerada por algunos como demasiado exigente y como una fuerte limitación para la prometida inversión pública en infraestructura y gasto social. Tanto sectores de la alianza oficialista como de la oposición piden al gobierno que reduzca ese objetivo a 4% del PBI, lo que liberaría 4.000 millones de reales (1.330 millones de dólares) para gasto público.
Para la conducción económica,
Según Levy, los primeros signos de reversión de esa trayectoria creciente del endeudamiento estarán a la vista a fin de año, cuando Brasil llegará con casi el mismo porcentaje de deuda pública en relación con el PBI de inicios de 2003.
«El porcentaje se estabilizó por primera vez en los últimos tres años y durante 2004 bajará», aseguró Levy, ex funcionario del ex presidente
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