Los ex presidentes brasileños José Sarney y Fernando Henrique Cardoso, junto a la primera dama y a Lula da Silva, ayer en Brasilia antes de viajar a Roma. Brasil envió una delegación de elevado perfil a las exequias de Juan Pablo II.
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En su defensa, Lula da Silva dijo hoy que fue «más frecuentador de la Iglesia de lo que soy hoy, incluso porque no tengo más tiempo».
«Cuando voy, comulgo; no hay ningún problema. Fui monaguillo de joven y soy un hombre que no necesita demostrar cada día que es católico y que cree en Dios», agregó el presidente.
«Estamos yendo para Roma para ver el entierro de este hombre que simbolizó la paz en estos últimos 26 años para que el mundo fuera un poco mejor», concluyó el presidente.