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El general Francisco Roberto de Albuquerque será el comandante en jefe del Ejército, el almirante Roberto Guimaraes de Carvalho comandará la Marina y el brigadier Luiz Carlos Bueno será el máximo responsable de la Fuerza Aérea Brasileña.
Al guiarse por el criterio de la antigüedad, el preferido de los militares, el futuro mandatario busca aliviar el descontento de algunos sectores castrenses que no recibieron de buen grado la designación de un diplomático, el embajador José Viegas Filho, como ministro de Defensa.
Los tres jefes militares se reunirán esta semana con Viegas para trazar los primeros planes de la gestión que se iniciará con el traspaso del mando presidencial el 1 de enero próximo.
Para descontento de los militares, el nuevo ministro deberá llevar a cabo una reducción equivalente a unos 300 millones de dólares en el presupuesto de las fuerzas armadas brasileñas que, al igual que en 2002, se verán forzadas a reducir sus tropas y acortar el período de servicio militar obligatorio.
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