El presidente Luiz Inácio Lula da Silva celebró el jueves una alianza para sumar apoyo en el clave estado de Río de Janeiro en la segunda vuelta de los comicios presidenciales de Brasil, mientras su partido redobló los ataques contra su rival, el socialdemócrata Geraldo Alckmin.
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El comando de campaña del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula acusó a Alckmin de esconder una agenda de privatización de empresas públicas si gana la votación del 29 de octubre y llega al gobierno, lo que fue negado por las filas del candidato opositor.
Lula recibió en la residencia oficial de la Alvorada, en Brasilia, al candidato a gobernador de Río de Janeiro con más votos en la primera vuelta electoral del pasado domingo, Sergio Cabral, del dividido Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) y quien también deberá enfrentar una segunda ronda.
"No existe elección fácil", dijo Lula a periodistas tras su encuentro con Cabral y confirmar la alianza con la que espera alimentar su caudal de votos en el tercer colegio electoral en importancia del país, uno de los centros de votación de más dura disputa entre Lula y Alckmin.
El acuerdo de Lula y Cabral se produjo un día después de que Alckmin cerrara un trato de apoyo en Río de Janeiro con el polémico ex gobernador Antonhy Garotinho, que le valió críticas de políticos locales enfrentados con el ex mandatario regional.
"Yo no juzgo los acuerdos de mis adversarios. Ya tengo dificultades en hacer los míos", dijo Lula sobre la alianza entre Alckmin y Garotinho, un polémico político populista resistido incluso por partidarios del candidato opositor.
Marcelo Deda, gobernador electo del estado de Sergipe y dirigente del PT, indicó que la campaña oficialista "va a las calles para ampliar la votación en (las regiones) Noreste, Sur y Sudeste".
Lula reiniciará sus actos de campaña en la noche del jueves, justamente en Río de Janeiro, donde visitaría una escuela junto a Cabral.
En tanto, Alckmin, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), inició su campaña con miras a la segunda vuelta en el populoso estado de Bahia, del noreste del país, en el que perdió ampliamente frente a Lula en la primera vuelta.
Las duras acusaciones entre los candidatos y sus partidos también volvieron a subir en intensidad.
"Hay un 'riesgo Alckmin', el riesgo de las privatizaciones", dijo Marco Aurelio García, coordinador de la campaña de reelección de Lula.
El gobierno del PSDB encabezado por Fernando Henrique Cardoso, presidente de Brasil en dos períodos entre 1995 y el 2002, llevó a cabo un amplio programa de privatizaciones de empresas públicas, que el PT repudió desde la oposición.
El PSDB "esconde el proyecto privatista del gobierno de Cardoso", dijo García.
Sin embargo, Alckmin negó cualquier propuesta de nuevas privatizaciones de empresas públicas brasileñas.
"Eso es mentira, eso es para sacarnos votos. No existe ninguna declaración mía sobre privatización", dijo el candidato opositor al hablar en Salvador, capital del estado de Bahia.
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