El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo hoy que siempre defendió la posibilidad de un segundo turno en las elecciones brasileñas, pese a que las encuestas lo mostraban como favorito para vencer en primera vuelta.
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"Fui uno de los batalladores para que tuviéramos dos turnos en Brasil", dijo Lula da Silva al recibir hoy en el Palacio de Alvorada al candidato a gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, quien le manifestó apoyo a su reelección.
El presidente encabezaba las encuestas con holgura hasta tres semanas atrás de las elecciones, pero finalmente tuvo el 48 por ciento de los votos, frente al 41 de su rival socialdemócrata, Geraldo Alckmin, a quien enfrentará en el ballottage, el 29 de octubre.
"Yo siempre pensé, mirando lo que sucedió en Chile con (el ex presidente Salvador) Allende, que alguien, si es elegido presidente con el 33 por ciento de los votos, tendría mucha dificultad para construir una hegemonía para gobernar", dijo Lula da Silva.
"Mucho mejor es ser elegido en el segundo turno, en el que la población puede, por mayoría, manifestarse", agregó.
El presidente se mostró confiado en que logrará articular alianzas en varios estados para reforzar sus posibilidades de reelección.
"La política tiene una dinámica tan extraordinaria que estos momentos buenos tardan, pero se producen.
Lo que no puede ser construido en el primer turno, puede serlo en el segundo", afirmó.
Lula da Silva mostró su entusiasmo por la alianza alcanzada con Cabral, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que encabeza las encuestas para el segundo turno en Río, que disputará con Denise Frossard, del Popular Socialista (PPS).
"Río siempre tuvo gobiernos estaduales contrarios al gobierno federal. La otra candidata ya avisó que cualquiera que sea el presidente electo, se opondrá, porque anulará su voto. Nosotros pedimos un voto conciente para Río", dijo.
Frossard, que como Cabral contó con el apoyo de Aclkmin en el primer turno, rompió su alianza luego de que el candidato opositor recibiera el apoyo del ex gobernador Anthony Garotinho, caudillo local que enfrenta muchas acusaciones de corrupción.
Lula da Silva se negó hoy a comentar la crisis que provocó en la campaña de Alckmin el apoyo recibido de Garotinho.
"Ya tengo dificultades en cerrar mis acuerdos, no puedo dar opiniones sobre los de los otros", dijo.
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