Sebastián Piñera y su esposa durante el cierre de campaña.
Por Sebastián Lacunza. Enviado especial a Chile.Un Bachelet fue el inesperado puente para llegar a Sebastián Piñera. Con la veda electoral en marcha desde las 24 del jueves, el piñerismo se dio un festejo en el mediodía de ayer en el comando electoral ubicado en el acomodado barrio Las Condes. Allí estaban unas 100 personas, desde el entorno más íntimo del candidato conservador hasta los recepcionistas del edificio, compartiendo empanadas y gaseosas. En ese marco, Ricardo Bachelet, un empresario que es primo segundo de la presidenta chilena y viejo amigo de Piñera, llamó al postulante y le dijo: "Aquí la prensa argentina te quiere hablar".
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Piñera contó entonces a Ámbito Financiero y a otros dos medios argentinos que había recibido un llamado el viernes de Mauricio Macri: "Somos muy amigos, y llamó ayer (por el jueves) para desearme suerte para el domingo". Narró además que el alcalde porteño visitó en diciembre el Parque Tantauco, una gigantesca reserva natural que se compró Piñera en la isla de Chiloé, próxima a la sureña Puerto Montt, y que promociona siempre que puede.
En este parque del caserón que funciona como comando ubicado en Las Condes, se lo notaba animado al candidato de la Coalición por el Cambio, no así a su entorno. La mínima ventaja que mostró la última encuesta de la firma Mori, tras meses de un cómodo dominio sobre el oficialista Eduardo Frei, dejó a los conservadores y liberales de su alianza con el corazón en la boca. El panorama se complicó más en los últimos tres días con el aval que recibió Frei del díscolo socialista Marco Enríquez-Ominami (tercero en la primera vuelta del 13 de diciembre) y un visible triunfalismo de Frei y su equipo.
El postulante y megaempresario ratificó sus dichos de diciembre pasado en cuanto a que el gobierno de Cristina Kirchner le genera dudas, y que su política económica es "indefinida, confusa". "A veces toma medidas a favor del mercado y otras, al contrario". Es por ello que no embandera a la presidenta argentina ni con el grupo afín a Hugo Chávez, al que observa populista y antiguo, ni con el estilo de Luiz Inácio Lula da Silva, al que analiza respetuoso de la economía libre. Consultado sobre el uruguayo José Mujica, Piñera puso puntos suspensivos. "No podría definirlo, hay que esperar", concedió. Con su estilo, Mujica había respondido de igual manera al ser consultado a la inversa en Montevideo, cuando resultó electo en noviembre.
A pocas cuadras de allí, en el histórico restaurante Liguria, Frei y su equipo hacían lo propio. Muchos sacaban cuentas repartidos en las distintas mesas, pero con la tranquilidad que da verse todavía en competencia pese a un aluvión de pronósticos derrotistas que dominaron la escena hasta esta misma semana.
La Concertación sacó a combatir sus dos espadas de mayor peso, incluso con la veda electoral en vigor. Ricardo Lagos, cuya altísima popularidad de hace cuatro años declinó bastante, aunque sigue siendo una figura respetada, ironizó por la mañana, entrevistado por Radio Cooperativa: "Díganle a un campesino que quiere tener agua en su campo que se la pida al mercado, o a quien quiere hacerse un estudio caro, si en la clínica Las Condes (propiedad de Piñera) lo van a atender gratis".
La presidenta Bachelet había dado un último estiletazo el jueves, siempre con su tono suave. Por si hiciera falta, la médica socialista dijo a la misma emisora que va a votar por Frei -lo que generó un absurdo revuelo por supuesta "intromisión" en la campaña, cuando hace meses que el gobierno trata de remontar la candidatura oficialista-. Y dio sus razones para apoyar al ex presidente demócratacristiano (1994-2000). "Es una persona muy honesta", acotó, para luego ampliar que el candidato "dejó de lado sus negocios antes de ser candidato, no cuando fue electo presidente, y eso me parece fundamental".
La mandataria aludió así a uno de los principales argumentos de campaña del oficialismo, en cuanto a un supuesto conflicto de intereses entre el cargo presidencial y el ser poseedor de una fortuna valuada en al menos u$s 1.200 millones (línea área Lan, clínica Las Condes, club Colo Colo y 25% de la isla de Chiloé, entre muchos otros negocios).
En rigor, Piñera da vueltas hace años con desprenderse de sus acciones. Ya dio paso a un fideicomiso ciego, y prometió tomar otras decisiones en marzo próximo.
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