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12 de junio 2008 - 00:00

Mano dura

También los socialistas de Rodríguez Zapatero padecen cortes de rutas; en el caso de España, por la suba del petróleo. Ante una situación ya grave de desabastecimiento, éste ordenó ayer, sin pruritos ideológicos, desalojar de las rutas, por la fuerza, a los camioneros en huelga. El saldo de los violentos choques fue de 13 heridos y decenas de detenidos, pero, al menos anoche, la aplicación de mano dura parecía normalizar la situación. Mientras, las protestas se generalizan en Europa y se extienden a nuevos sectores.

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Policías españoles disuelven un piquete de camioneros en una ruta cercana a Granada. La huelga de transportistas por la suba de petróleo se refleja ya en graves faltantes de alimentos y combustibles.
Madrid, Lisboa y Varsovia (DPA, EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La tensión y el temor por el desabastecimiento aumentaron ayer en distintos países europeos, afectados por crecientes huelgas de camioneros a raíz de los altos precios de los combustibles. En España, el gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero decidió actuar con dureza contra los transportistas que cortaban las principales rutas del país, con un saldo de más de 60 detenidos.

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«Se actuará con la máxima firmeza», anunció el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Pocas horas después de que pronunciara estas palabras, un enfrentamiento en Sevilla entre policías y manifestantes, en este caso pescadores protestando también por el alza del precio de los derivados del petróleo, se saldó con al menos 13 heridos, seis de ellos, policías. Asimismo, el ministro ordenó la actuación de las fuerzas de seguridad con el objetivo de despejar las rutas, colapsadas por camiones parados o que avanzaban muy lentamente, y garantizar el suministro de combustible y alimentos básicos a la población, para lo cual puso en marcha un operativo de más de 25.000 agentes, entre policías y guardias civiles.

El gobierno pone los medios para garantizar la libertad de todos «y pondrá más», aseguró Zapatero.

A primera hora de la tarde, todas las rutas estaban despejadas, a excepción de la A-1 de Madrid, pero se teme que los transportistas vuelvan a bloquearlas. Al menos 60 camioneros habían sido detenidos hasta el momento en todo el país por alterar el orden o prestar resistencia a la policía.

Durante la madrugada, un camionero que dormía en la cabina de su vehículo resultó herido por el incendio del mismo y de otros cuatro en la provincia de Alicante, en el este del país. La Guardia Civil sospecha que el fuego pudo haber sido intencional.

Estos hechos se suman a la muerte, el martes, de un miembro de un piquete de huelga que fue atropellado por accidente por una camioneta en la provincia de Granada, en el sur. Ayer a la tarde, más de un centenar de transportistas manifestaron en esa ciudad en recuerdo de su compañero muerto.

El temor al desabastecimiento, que desde el lunes hizo que muchos ciudadanos tengan reservas de alimentos y combustible, se va convirtiendo en realidad en España, dado que el suministro a los mercados centrales se redujo drásticamente a causa del paro. En muchos comercios, las góndolas y las heladeras están vacías y los consumidores ven prácticamente imposible el acceso al pescado, la carne, la verdura y la fruta.

La industria automovilística tuvo que suspender la producción en algunas plantas por la falta de componentes. Y fábricas de otros sectores están siguiendo el ejemplo.

  • Escolta

    Desde el gobierno socialista, además, se siguió ordenando la escolta de camiones cuyos conductores no están en huelga para que los productos puedan llegar a sus destinos. «La huelga es un derecho», enfatizó el ministro Rubalcaba, «lo que no es un derecho es perjudicar la vida de los ciudadanos».

    También en Portugal, como consecuencia de otra huelga de camioneros, se comenzó a sentir la carencia de productos frescos en los mercados y se registran largas filas en las estaciones de servicio que aún no han agotado sus reservas.

    La falta de combustibles se hizo presente con mayor rigor en el centro y sur del país, afectando especialmente el aeropuerto capitalino de Portela do Sacavém, que ya no está en condiciones de reabastecer aviones, excepto para vuelos de emergencia.

    Los aviones de Transportes Aéreos Portugueses(TAP) se ven obligados a hacer escala técnica de reabastecimiento en Oporto, en el extremo norte, o en Funchal, capital del archipiélago luso-atlántico de Madeira, antes de proseguir vuelo hacia sus respectivos destinos.

    Lisboa, Coimbra en el centro del país, Evora, Baja, Faro y Portimão en el sur, han sido las ciudades más afectadas por la falta de combustible, por lo que muchas estaciones de servicio ya habían suspendido las ventas, mientras que las que aún tenían reserva, estaban abasteciendo prioritariamente a ambulancias y vehículos de bomberos.

    En Polonia, miles de conductores de camiones de carga protestaron ayer tanto por los precios de los combustibles como por los peajes. La emisora privada «TVN24» estimó que alrededor de 50.000 transportistas participaron en las protestas. Los organizadores hablaron de unos 100.000. Según medios locales, los manifestantes no provocaron inconvenientes en el tránsito vehicular, dado que detuvieron sus camiones en estacionamientos o al borde de los caminos. Irlanda y Escocia también están sufriendo paros.
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