Guido Mantega, detenido por su supuesta vinculación con la red de corrupción del "Petrolao", fue un símbolo de la política económica considerada "desarrollista" de los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT).
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Mantega fue una suerte de superministro de Hacienda de los dos gobiernos de Luiz Lula da Silva y del primero de Dilma Rousseff, finalizado en diciembre de 2014.
Para algunos observadores Mantega también simboliza varias políticas de estímulo a la industria local, especialmente la construcción de plataformas petroleras y astilleros, todo ello vinculado a Petrobras.
La orden de detención contra Mantega fue emitida en el marco de la Operación Lava Jato (Lavado Rapido) sobre la red de corrupción en Petrobras, causa a cargo del conocido juez Sergio Moro, que el martes abrió un proceso contra Lula.
La Procuraduría General de la República denunció a Lula como el "comandante" del engranaje de corrupción, tráfico de influencias y lavado de dinero en Petrobras.
Según trascendió en los medios locales los fiscales e investigadores de "Lava Jato" sospechan que Mantega negoció el apoyo financiero de empresas para las campañas electorales de Rousseff y Lula.
Una de esas empresas que entregó dinero al PT sería OSX , que obtuvo contratos millonarios con Petrobras, y luego fue a la quiebra.
Ministro de Hacienda entre marzo de 2006 y el 1 de enero de 2015, Mantega es autor de varios libros y ensayos, profesor de Economía de la Fundación Getulio Vargas, nacido en Génova, Italia, y antes de ser ministro fue el principal asesor económico de Lula.
En Brasil hay dos grandes escuelas de pensamiento económico, la desarrollista y la monetarista, que han hegemonizado la vida académica y la acción política en las últimas décadas.
Los gobiernos del PT son identificados como afiliados a la corriente desarrollista. Si bien Mantega fue el ministro de Hacienda más "longevo" de los 13 años de administraciones petistas, durante esas administraciones también hubo funcionarios considerados como "monetaristas".
Entre 2003 y 2005, en los primeros dos años de la gestión de Lula, la cartera de Hacienda fue confiada a Antonio Palocci, alguien visto como monetarista y de posiciones opuestas a Mantega.
Otro ministro de concepciones liberales fue Joaquim Levy, un exejecutivo del banco Itaú, quien dirigió el ministerio en 2015 durante el primer año del segundo mandato de Rousseff.
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