Tres millones de peregrinos se dieron cita este año en La Meca
Cientos de miles de fieles musulmanes se congregaron el domingo en el Monte Arafat, en uno de los grandes momentos de la peregrinación anual a la Meca, cuyos ritos iniciados el sábado continuaban sin incidentes y rodeados de un enorme dispositivo de seguridad.
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Miles de fieles participaron en una oración colectiva en la mezquita de Namera, construida en el lugar en que Mahoma oró al hacer la peregrinación.
Allí el mufti de Arabia Saudita, Abdel Aziz Al-Cheikh, exhortó a los musulmanes a oponerse al terrorismo y "hacer frente a quienes perjudican nuestra seguridad y nuestra estabilidad".
"Debemos actuar con prudencia de cara al terrorismo, bajo todas sus formas. Debemos combatir las bandas criminales (...) injustas y agresivas", agregó.
El mufti saudita se refirió también a la crisis financiera mundial y estimó que su impacto en los países islámicos se debe a que no se respetó la charia, ley coránica.
"El derrumbe de algunas empresas y bancos es consecuencia de no respetar la charia", afirmó el prelado musulmán.
La marea humana, estimada en más de dos millones de fieles, empezó a reunirse en el Monte Arafat, también llamado Monte de la Misericordia, desde donde el profeta Mahoma dio su último sermón hace más de 14 siglos.
Temiendo siempre amenazas terroristas luego de una oleada de violencia en el reino, reivindicada por Al Qaida, las autoridades sauditas desplegaron a unos 100.000 policías para velar por la seguridad de los peregrinos. Este año, por primera vez, cuentan con el apoyo logístico de helicópteros estadounidenses S-92 provistos de sistemas técnicos ultramodernos.
En autobús o a pie, los fieles recorrían lentamente los kilómetros que separan el Monte Arafat del valle de Mina, donde comenzó la peregrinación el sábado con una jornada de oración y recogimiento.
Los hombres llevaban el vestido de tejido blanco sin costuras de dos piezas que, según la tradición, les servirá de mortaja, mientras que las mujeres iban enteramente cubiertas a excepción de la cara y las manos.
"Heme aquí respondiendo a tu llamada, Señor, heme aquí. No hay otro Dios más que tú, a ti las alabanzas", repetía uno de ellos.
"Es un día de enorme alegría", decía un hombre antes de fundirse en lágrimas a su llegada a Arafat, feliz de cumplir con una peregrinación que el Corán impone a los fieles al menos una vez en la vida, si se cuenta con la salud y los medios económicos necesarios.
Igualmente emocionada, la egipcia Suad Dasuqui, de 50 años, pedía "la victoria del islam y la unión de los musulmanes", al tiempo que alababa esta peregrinación que reúne a fieles de todas las razas y países.
Tras la oración colectiva en la mezquita de Namera, los peregrinos pasaron el resto de la jornada rezando e implorando el perdón de Dios en el Monte Arafat, símbolo de la espera del Juicio Final.
El lunes regresarán a Mina para inmolar un animal, en general un cordero, en recuerdo del sacrificio que estuvo a punto de cumplir Abraham al querer matar a su hijo Isaac por orden de Dios. Ese rito marca el inicio de la fiesta de Al Adha o del sacrificio.
Los peregrinos pasarán otros dos días en Mina para el rito de la lapidación de Satán, que consiste en lanzar 21 piedras contra cada una de las tres estelas que simbolizan al diablo.
El rito de la lapidación acabó en varias ocasiones con avalanchas que causaron decenas y hasta cientos de muertos: 364 muertos en 2006, 251 en 2004 y 1.426 en 1990.
Para evitar que se repitan, las autoridades han construido puentes de tres niveles alrededor del lugar del apedreamiento.
Desde el inicio de la peregrinación no se produjo ningún incidente mayor, según los organizadores.
Los medios sauditas afirmaban que casi tres millones de peregrinos se dieron cita este año en La Meca, una cifra récord.
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