Policías y estudiantes radicalizados volvieron a chocar ayer a las puertas de la Sorbona, en París. El gobierno busca reformar las rígidas leyes laborales francesas para reducir el desempleo.
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Las presiones al gobierno no cederán. Fueron convocadas más protestas nacionales para hoy, el jueves y el sábado y los legisladores de izquierda indicaron que desafiarían al CPE en la corte más alta del país, el Consejo Constitucional.
Villepin concibió su contrato laboral para jóvenes para ayudar a reducir el agudo desempleo juvenil, que actualmente llega a 23%. La medida permitiría a las firmas contratar a personas menores de 26 años por un período de dos años antes de ofrecerles un trabajo permanente. Villepin afirma que el CPE estimulará a las empresas a contratar a jóvenes y sus oponentes señalan que será más fácil que éstos sean despedidos sin justificación.
Las manifestaciones iniciales habían obtenido un modesto apoyo, provocando que Villepin forzara la aprobación de la medida en el Parlamento, evitando que sus oponentes aplicaran tácticas de obstrucción.
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