Los líderes de más de 100 países firmaron ayer en Oslo un tratado que prohíbe la producción, la distribución y el uso de bombas de racimo.
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Las negociaciones para el tratado, impulsadas por organizaciones no gubernamentales y de ayuda humanitaria agrupadas en la Cluster Munitions Coalition, tuvieron lugar en Dublín, en mayo de 2008.
Sin embargo, los principales países productores de armas de este tipo -Estados Unidos, Rusia, China, Israel, la India y Pakistán- no firmaron el tratado.
El uso de bombas de racimo es controvertido debido al alto número de víctimas y a la frecuente mutilación de niños que las recogen accidentalmente.
Este tipo de bombas puede ser lanzado desde el aire o desde piezas de artillería terrestres y esparce cientos de explosivos en un solo área.
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