México DF - «Vamos a por los de arriba», «es el momento de los pobres», «vamos a cambiar el modelo que ha hecho un México para los de arriba y otro para los de abajo». Todas estas frases, repetidas una y otra vez por el candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Andrés Manuel López Obrador, durante toda la campaña han sembrado de interrogantes un proyecto económico que puso en contra a los empresarios del norte del país y que el candidato izquierdista se esfuerza por resolver en el tramo final de la campaña.
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Y fue precisamente en Monterrey, en el corazón económico e industrial del país, donde López Obrador, líder en las encuestas, se empleó a fondo por aclarar que «los empresarios no deben tener miedo» a su proyecto económico, porque habrá crecimiento, empleo y desarrollo en el país y que son sus adversarios quienes «quieren meter miedo a los empresarios».
Para muchos de éstos, la llegada al poder de López Obrador puede poner en riesgo el modelo económico impuesto por el presidente Vicente Fox, que permitió alcanzar cifras récord en exportación, llegar a niveles históricamente bajos de deuda pública y alcanzar una inflación de 3%.
Evasión fiscal
Gerardo Esquivel, investigador del Colegio de México y asesor económico de López Obrador explicó, sin embargo, que lo que preocupa a algunos grandes empresarios es que se propusieron acabar con la evasión fiscal, que en México llega a 50%.
«Es injusto que en un país como éste con tantas desigualdades ingresemos la mitad de lo que deberíamos. Nuestra experiencia en el Distrito Federal nos demuestra que quienes defraudan a Hacienda no son los pequeños comerciantes, sino los grandes empresarios», dice su asesor económico.
El candidato del PRD insisteen que no está contra «los empresarios que generan empleos e invierten, sino que está contra los saqueadores, corruptos y traficantes de influencias».
A ocho días de las elecciones del 2 de julio, el aspirante con más posibilidades de lograr la Presidencia multiplica sus esfuerzos por disipar las dudas sobre el siempre polémico tema de la deuda pública. En Monterrey, López Obrador declaró que no endeudará al país con su proyecto económico y que no hace falta contratar deuda para financiarel desarrollo. «Sólo se requiere acabar con la corrupción, bajar el costo del gobierno al pueblo y terminar con los privilegios fiscales», añadió.
La oposición reprocha a López Obrador que el oscurantismo y la irresponsabilidad marcaron su gestión al frente de las finanzas de la capital a la que «llenó de deuda».
Alarmas
Lejos del crecimiento de 7% prometido por Fox o de la generación de un millón de puestos de trabajo, López Obrador resaltó hasta el momento que con él llega «un cambio en el modelo económico». No obstante, las alarmas se encendieron a raíz de las declaraciones en el periódico «Milenio» de otro de sus asesores, Rogelio Ramírez de la O, quien explicó que en el país se impondrá un modelo económico similar al aplicado por el ex presidente Carlos Salinas de Gortari. Los mexicanos aún recuerdan que bajo la presidencia de Salinas el país vivió la crisis económica más grave de su historia.
El pequeño municipio de San Pedro Garza García, en Monterrey, es la zona del país que concentra una mayor renta per cápita del país. El motor económico e industrial de México tiene en el estado de Nuevo León su base de operaciones y es precisamente este sector el que mostró un rechazo más abierto a López Obrador.
El director de la Cámara de Industria, Guillermo Dillón Montaña, calificó de incongruente a Obrador y añadió que es el único aspirante que parece no querer reunirse con los empresarios. El lobby del norte del país exige al político un reconocimiento al sector empresarial mexicano que -dicen- genera uno de cada tres puestos de trabajo.
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