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11 de septiembre 2007 - 00:00

Ministros al piso

Una inauguración de un tren en Rio de Janeiro derivó en pánico. Narcotraficantes aprovecharon para mostrar impunidad y tirotearon vagones en los que viajaban ministros de Lula.

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Los ocupantes de un tren que hacía su primer viaje a través de Rio de Janeiro tras su reinauguración debieron hacer ayer cuerpo a tierra para ponerse a salvo de las balas de los narcotraficantes. Entre los atacados había dos ministros del gobierno de Brasil.
Rio de Janeiro (ANSA, AFP, EFE) - Dos ministros del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y el secretario de Transporte de Rio de Janeiro sobrevivieron ayer a dos ataques a balazos de presuntos narcotraficantes perpetrados cuando el tren en el que viajaban pasó cerca de una favela del norte de esta ciudad.

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El ataque tuvo lugar en horas de la mañana durante un viaje de inauguración de una obra de revitalización del acceso ferroviario al Puerto de Rio de Janeiro.

Los ministros de Puertos, Pedro Brito; de Ciudades, Márcio Fortes; el secretario de Transporte del estado de Rio de Janeiro, Julio Lopes; y representantes de la empresa concesionaria del ferrocarril viajaban en el tren, atacado en la favela Jacarezinho.

Todos -también había periodistas y fotógrafos- se tiraron al suelo, debajo de las ventanillas, al percibir el tiroteo, que fue respondido por los agentes de seguridad que viajaban en el tren.

El gobernador de Rio, Sérgio Cabral Filho, no estaba en el tren, ya que había sido «orientado», así como los ministros, por asesores de Seguridad para no recorrer el trayecto, que pasa por lo menos por dos favelas, Parque Alegria y Jacarezinho.

  • Pánico

    Cabral Filho entonces participó de la inauguración, y se fue de allí en helicóptero hasta el Palacio de Guanabara, sede del gobierno del estado de Rio de Janeiro. Pero los ministros insistieron en participar del viaje en tren.

    No hubo heridos, pero sí pánico entre los pasajeros. Los ataques con balas ocurrieron dos veces, tanto en la ida como en la vuelta.

    Según la policía, cuatro adolescentes que aparentaban ser menores de edad dispararon contra el tren a unos dos metros de distancia del convoy, desde el techo de una vivienda de la favela.

    Los pasajeros fueron aconsejados por los policías y guardias de seguridad de tirarse al suelo para protegerse de los tiros.

    Ante el estupor que causó el hecho, el ministro Márcio Fortes minimizó luego el hecho en una entrevista con la radio CBN. Julio Lopes, por su parte, indicó: «Ya pasé varias veces en el tren por ese lugar y nunca había ocurrido nada parecido. Hoy, tal vez por la presencia de tantos periodistas, hicieron eso para mostrar un poco de fuerza y llamar la atención».

    En tanto, el secretario de Seguridad de Rio de Janeiro, José Mariano Beltrame, afirmó que el caso no quedará impune.

  • Medidas

    «No vamos a permitir que seamos desafiados. Reconocemos como una situación que no puede ocurrir y no vamos a permitir que eso pase como si nada. Vamos a tomar medidas que necesitan ser tomadas», dijo Beltrame.

    La línea férrea en cuestión es controlada por la concesionaria MRS Logística y se dedica al transporte de cargas.

    Según otra versión citada por la prensa brasileña, un hombre habría sido el autor de los disparos cuando vio a fotógrafos en las ventanas del tren, sospechando de que los destinatarios de las cámaras eran los narcotraficantes que dominan el tráfico de drogas en Jacarezinho.

    «Es un absurdo. El Estado fue hasta aquel lugar a llevar un servicio para la sociedad y terminó siendo recibido de esa forma. Es inadmisible que el Estado no pueda movilizarse en cualquier lugar y a cualquier hora. Fue un acto contra la sociedad y con era el Estado», afirmó Beltrame.

    Rio de Janeiro registra con frecuencia casos de personas heridas o muertas por balas perdidas debido a los tiroteos entre bandas rivales de narcotraficantes o entre los grupos delictivos y la policía o las «milicias» (grupos parapoliciales).

    Los choques entre bandas armadas por el control de las principales favelas han convertido a Rio en una de las ciudades más violentas de Brasil.

    Sólo entre el lunes y el miércoles de la semana pasada al menos 22 personas murieron en disputas entre narcotraficantes y policías en diferentes barriadas de la ciudad.

    Los conflictos de la semana pasada fueron los más graves desde que el gobierno brasileño confirmó, en agosto último, que 1.300 integrantes de la federal Fuerza Nacional de Seguridad permanecerán indefinidamente en Rio de Janeiro para apoyar a la policía regional en operaciones contra el narcotráfico.

    Esos refuerzos forman parte de los cerca de 6.000 agentes de la Fuerza Nacional de Seguridad, formada por policías de elite de todo el país, que fueron enviados a Rio de Janeiro por Lula da Silva para garantizar la seguridad durante los XV Juegos Panamericanos, que se celebraron en julio pasado.
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