• El criminal de Virginia tuvo tiempo entre sus dos ataques para mandar fotos a la televisión
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A imágenes para sobresaltarse se enfrentaron ayer los norteamericanos. Aún no repuestos de la conmoción por la matanza de 32 estudiantes y profesores en Virginia Tech, conocieron parte del material que Cho Seung-Hui envió a la cadena NBC: espeluznantes fotos, videos y textos que lo muestran extraviado y lleno de odio. Su historial de enfermedad mental fue ampliamente advertido en su universidad, pero la policía no lo tuvo en cuenta, lo que le permitió adquirir armas con libertad. Mientras, llegaron más noticias de terrorismo irrefrenable desde Bagdad: la Casa Blanca ve día a día cómo se desmoronan sus esperanzas de estabilizar la situación y, acaso, de una retirada ordenada.
Las fotos que Cho Seung-Hui
envió a la cadena noticiosa
NBC entre sus dos ataques a
alumnos de Virginia Tech
resumen de manera escalofriante
todo su raid demencial:
odio, gestos amenazantes,
posturas suicidas y hasta la
obsesión para preparar las
balas asesinas.
Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - «Tuvieron un millón de chances de haberlo evitado, pero ustedes decidieron derramar mi sangre. Me arrinconaron y me dieron sólo una opción. La decisión fue de ustedes. Ahora tienen sangre en las manos que nunca podrán ser lavadas». Con los ojos fijos en la cámara y visiblemente desorbitado, Cho Seung-Hui, el asesino de 32 personas, se refirió así en un video que despachó en un paquete con cartas y 23 fotografías a la cadena de televisión estadounidense «NBC» a las 9 de la mañana del día que perpetró la matanza, esto es en medio de sus dos ataques.
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El presentador del canal, Brian Williams, describió el contenido del paquete como «un extenso manifiesto multimedia» y señaló, en línea con el comunicado colocado por la cadena en su sitio en Internet, que la grabación es una «larga diatriba» del joven surcoreano.
«El texto es difícil de seguir, es un poco divagante», declaró el presidente de «NBC», Steve Capus, a quien le fue dirigida la encomienda. «Habla de odio», señaló Capus. «Son declaraciones « perturbadoras, cargadas de furia y de palabras obscenas», agregó. El material no incluye ninguna imagen sobre los asesinatos del lunes aunque «en un momento hace una vaga referencia a la masacre».
«No tenía que hacer esto. Podría haberme hecho a un costado. Podría haber huido. Pero no, no escaparé. Esto no es para mí. Por mis hijos, por mis hermanos y hermanas que ustedes... lo hice por ellos», añadió Cho. El hecho de que hable de sus hijos, cuando no los tiene, es una muestra más de sus desvaríos.
Una fuente de la televisora había descripto el envío como «un paquete normal» que llegó por correo desde Blacksburg, en Virginia, donde se ubica la universidad, hasta las oficinas de la «NBC» en Nueva York. «Inicialmente no sabían qué hacer con él, dijo la fuente. «Alguien lo abrió. Traía una carta y una cinta de video. Observaron el sello postal y tenía estampada la hora 9.01 am», añadió. «Probablemente podríamos haber recibido el paquete antes si no hubiese sido porque había un error en la dirección y en el código postal», indicó Capus.
Lo destacable del horario de envío es que si se comprueba que fue despachado por Cho, todo indicaría que entre los primeros asesinatos en la residencia Wester Amber Johnson a las 7.00 y los últimos a las 9.45, el asesino estuvo preparando el paquete y que luego lo despachó.
Entre los materiales que envió el joven surcoreano hay 23 videos cortos en los que Cho habla directamente a la cámara. La cadena informó además que no nombró a nadie en especial, aunque sí hizo menciones sobre el «hedonismo» y el cristianismo. También hizo largas declaraciones sobre «su odio a los ricos».
«La producción de los videos es desigual y la voz de Cho es tan baja que por momentos es difícil entenderlo», indicó la «NBC». «Pero ellos (la policía) indicaron que Cho le dedicó mucho a la elaboración del paquete puesto que le tomó tiempo grabar los videos».
Beligerante
La encomienda también incluyó 23 fotografías en las cuales aparece con gestos beligerantes y vestido con un chaleco militar marrón, una camiseta negra, guantes del mismo color y una gorra de béisbol colocada al revés.
Sólo en las dos primeras imágenes Cho luce como un estudiante «normal y sonriente». En el resto sus gestos cambian drásticamente: en 11 de ellas se lo observa con las armas que utilizó en la masacre, ya sea apuntando a la cámara o a su cabeza. El asesino tomó además fotografías de las balas que colocó de forma ordenada sobre una mesa, mientras que en otras se retrató junto a un cuchillo.
El ex analista del Federal Bureau of Investigations (FBI), Clint Van Zandt, dijo a la «NBC» que «esto confirma que Cho planificó la matanza con mucho cuidado». «Esto podría ser un nuevo componente crítico en esta investigación. Ahora estamos en el proceso de intentar analizar y definir el valor que pueda tener», dijo por su parte el portavoz policial Steve Flaherty.
Mientras tanto, el gobernador del Estado de Virginia, Tim Kaine, dijo ayer que designará una comisión que investigue la manera en que la Universidad Politécnica de Virginia reaccionó durante los ataques.
Algunos estudiantes y sus familiares se quejaron por la manera en que la administración de la Universidad actuó después del primer incidente y dijeron que debió clausurar el recinto de inmediato y que no hubo suficientes advertencias al resto de los universitarios.
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