Murió el neurólogo y escritor británico Oliver Sacks
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Oliver Sacks
Sacks, nacido en Londres en 1933 y residente en Nueva York, era hijo de una pareja de médicos judíos. Creció con tres hermanos mayores que también se convirtieron en médicos. Él estudió en distintas universidades y se licenció en psicología, biología y medicina, al tiempo que supo adquirir experiencia en varias instituciones, como el hospital Middlesex de Londres, donde se centró en la neurología.
En 1960 fue de vacaciones a Canadá, pero poco después de llegar escribió a sus padres un telegrama en el que sólo ponía: "Me quedo". Después se mudó a Estados Unidos, primero a California y luego a Nueva York. Allí abrió una consulta de neurología y trabajó durante décadas en la Escuela de Medicina Albert Einstein del Bronx. Durante esos años, dictó seminarios y trató a pacientes en la Universidad de Columbia.
Para la década del 70 empezó a escribir libros de divulgación sobre personas que debido a una enfermedad se salían de lo habitual. "Escribo historias de supervivencia", dijo en una ocasión sobre los protagonistas de sus libros que eran pacientes, amigos, familiares o incluso él mismo. A través de sus historias, divertidas y escritas con sencillez, Sacks cuestionaba la normalidad una y otra vez. "Una pequeña lesión cerebral y acabamos en un mundo completamente diferente", solía afirmar.
Su debut literario fue con "Despertares" (1973), un bestseller que en años después fue llevado al cine, en una película protagonizada por Robin Williams y Robert De Niro, nominada en 1991 al Oscar como mejor actor protagonista.
Otro de sus grandes éxitos fue "El hombre que confundió a su mujer con un sombrero", donde narra en 24 historias lo poco que hace falta para sacar a una persona de su supuesta normalidad. También publicó "Los ojos de la mente" (2011) y "Alucinaciones" (2013), entre otros.
En sus ensayos, publicados en español por Anagrama, Sacks pretende explicar qué nos convierte en seres humanos, el extraño viaje entre la mente y algo lo que se podría llamar alma. ¿Cómo funciona la memoria? ¿Por qué y cómo vemos, ven los ojos o ve el cerebro? ¿Qué significa poder oír, escuchar lo que nos rodea? ¿Qué son el amor y el deseo sexual? ¿Qué dicen de nosotros las alucinaciones? ¿Hasta qué punto un autista está aislado del mundo en el que vive? ¿Nos define una enfermedad que padecemos?, eran algunas de sus preguntas.
Su último libro fue una autobiografía titulada "On the Move - A Life", publicada este año. Poco se sabía de la vida privada de Sacks hasta la publicación de esta obra,también con historias de pacientes, pero donde de pasada cuenta su larga vida de éxitos profesionales y a menudo solitaria a nivel personal.
Allí revela que durante la década del 50 le dijo a sus padres que era homosexual y su madre le contestó: "desearía que nunca hubieras nacido". Pronto, el joven Sacks abandonó la casa familiar y el Reino Unido para labrarse su propia vida al otro lado del Atlántico, donde vivió hasta su muerte.
La de Sacks fue una muerte anunciada, él, con impresionante sinceridad, escribió sobre la muerte. "Ya no es un concepto abstracto (...) sino un presente, un presente demasiado cercano que no se puede negar". Fue el hombre que pudo despedirse y describir su vida como un "privilegio" y "una aventura". "No puedo fingir que no tengo miedo. Pero el sentimiento que predomina en mí es la gratitud", escribió antes de morir el hombre cuyo gran aporte al mundo fue haber acercado a millones de lectores a aquellos que la sociedad se empeña en tratar como diferentes y que Sacks siempre consideró iguales.




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