Las fotos junto a Juan Domingo Perón (arriba) y Jorge
Rafael Videla (centro) ponen en evidencia la larga vigencia
política del régimen de Alfredo Stroessner. Pasó sus últimos
años en Brasilia, eludiendo las denuncias de abusos en su
contra (abajo).
Alfredo Stroessner murió ayer en Brasilia a los 93 años. Fue el dictador latinoamericano que más tiempo estuvo en el poder, superado sólo por Fidel Castro. Aun después de su caída en 1989, su figura siguió dividiendo a los paraguayos y, aunque nunca pudo volver al poder, continuó manteniendo un cierto número de nostálgicos de su régimen.
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Asunción (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El ex dictador paraguayo Alfredo Stroessner murió ayer a los 93 años en la sala de terapia intensiva del Hospital Santa Luzia de Brasilia como consecuencia de una «septicemia grave con choque séptico» -cuadro infeccioso generalizado- y «empeoramiento de la función renal».
Stroessner, que gobernó Paraguay con mano de hierro durante 35 años hasta su derrocamiento en 1989, había sido internado el 29 de julio último con neumonía, tras haber sido operado de una hernia inguinal. El empeoramiento de su estado obligó a mantenerlo sedado y con ventilación pulmonar, primero externa y luego interna, según informó el hospital. El estado del ex dictador era tan grave que el día previo a su muerte pesaba apenas 45 kilos.
En los últimos años -tras sufrir un cáncer de piel, según sus allegados-, Stroessner vivía recluido en una mansión junto al lago de Brasilia, el Paranoá, en compañía de uno de sus hijos, Gustavo Stroessner, un coronel expulsado del ejército.
El gobierno de Nicanor Duarte Frutos ofreció sus condolencias a la familia del ex dictador y admitió tácitamente la posibilidad de que su cuerpo sea enterrado en Paraguay, aunque descartó que se le puedan rendir honores.
Nueve procesos
«El fallecimiento de cualquier connacional nos deja acongojados. Lo sentimos y elevamos nuestras condolencias a la familia, pero también reiteramos que no se le brindará honores», dijo Luis Morínigo, quien ocupa el cargo de canciller sustituto por un viaje de la ministra Leila Rachid.
Stroessner tenía en Paraguay nueve procesos en su contra por homicidios, desapariciones forzosas y por su participación en la llamada Operación Cóndor, el plan represivo coordinado entre los regímenes militares de los años 70 en Sudamérica. El asilo que le concedió Brasil tras su salida del poder fue presentado como una contribución a la estabilidad política de Paraguay.
Miembros de la familia del ex presidente dijeron que el cadáver estaba siendo velado en la capital brasileña pero que todavía no tenían decidido si sus restos serían trasladados a Asunción para su entierro.
Alfredo «Goli» Stroessner, nieto del difunto e influyente dirigente del gobernante Partido Colorado, en el poder desde 1947, calificó como « político» el anuncio del gobierno de no rendirle ningún homenaje oficial.
La noticia de la muerte de Stroessner sacudió a los paraguayos, llevando a los medios locales a interrumpir sus programas habituales para recoger reacciones tanto de detractores como simpatizantes de su régimen.
La actividad en Asunción continuó siendo normal, pero se escucharon algunos bocinazos y detonaciones de petardos en señal de júbilo de sus opositores.
El juez Gustavo Santander reiteró que con la muerte de Stroessner se extinguen todos los procesos en su contra, aunque aclaró que el hijo mayor del ex dictador, Gustavo Stroessner, será detenido si regresa al país porque responde aún a un proceso por estafa contra el Estado.
Coincidencia irónica
Una iniciativa de la Fundación Celestina Pérez de Almada -una de las víctimas de la dictadura-, el Museo de las Memorias, Dictaduras y Derechos Humanos, ocupa el antiguo centro de tortura de la policía stronista. El director de la fundación, Martín Almada, esposo de Celestina Pérez y ex preso político, declaró que «es una coincidencia irónica que en la misma hora de la muerte de Stroessner estamos inaugurando la escuela de la democracia, en el mismo lugar donde él creó en 1956 un centro de tortura».
En tanto, el Partido Liberal Radical Auténtico, que luchó contra su régimen, señaló que el hecho de que Stroessner no haya tenido ni siquiera una condena de la Justicia revela el grado de impunidad que persiste en Paraguay.
La ausencia de manifestaciones populares visibles a favor o en contra contrastó con la multitudinaria asistencia a los actos que se celebraban cada año en el barrio asunceno San Pablo (donde vivió Stroessner) para festejar el cumpleaños del ex dictador. El 3 de noviembre de 2005, la otrora «Fecha feliz», congregó a más de 10.000 personas en una bulliciosa noche en la que «Goli» Stroessner se presentó como candidato a integrar la Dirección Nacional del Partido Colorado, lo que finalmente logró en los comicios de febrero último.
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