La periodista libanesa Amal Khalil murió en el sur del Líbano tras ser alcanzada por un bombardeo israelí en la localidad de At Tiri, mientras realizaba tareas de cobertura periodística en una zona de conflicto. Su fallecimiento fue confirmado luego de intensas tareas de rescate durante la noche del miércoles.
Los equipos de rescate recuperaron el cuerpo de Khalil, reportera del diario local Al Akhbar. En el mismo episodio, otra periodista resultó herida mientras intentaba resguardarse tras el primer bombardeo.
El ministro libanés de Información, Paul Morcos, expresó su condena al hecho. “Con profunda tristeza, lamentamos la muerte de la periodista Amal Khalil, que fue atacada por el Ejército de ocupación israelí mientras desempeñaba su labor profesional de transmitir la verdad en At Tiri”, afirmó.
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Morcos agregó que “atacar a periodistas es un crimen atroz y una flagrante violación del derecho internacional humanitario ante la cual no guardaremos silencio”, y pidió la intervención de la comunidad internacional.
Rescate bajo fuego y versiones cruzadas
Según el Centro de Operaciones de Emergencia del Líbano, el ataque también provocó la muerte de otras dos personas e hirió a la periodista Zeinab Faraj, quien se había refugiado junto a Khalil tras el primer impacto. Faraj fue rescatada posteriormente por la Cruz Roja Libanesa.
El diario Al Akhbar, vinculado a Hezbolá, sostuvo que el ataque fue “claro” contra la prensa y describió una secuencia de bombardeos sobre el vehículo y luego sobre la vivienda donde se habían refugiado.
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El hecho se produce en un contexto de alta tensión en la frontera entre Israel y Líbano.
Israel, por su parte, confirmó el ataque y afirmó haber identificado dos vehículos vinculados a Hezbolá que representaban una amenaza para sus tropas en el sur del Líbano. Posteriormente, la fuerza aérea atacó uno de los objetivos y un edificio asociado.
El ejército israelí indicó además que está al tanto de los reportes sobre periodistas heridos y que el hecho se encuentra bajo investigación. También negó haber impedido el acceso de los equipos de rescate, aunque el Líbano sostiene que hubo obstrucciones durante las tareas humanitarias.
Denuncias de crimen de guerra y tensión regional
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, condenó el ataque y lo calificó como un crimen grave. Afirmó que los hechos forman parte de un patrón sostenido y anticipó acciones ante tribunales internacionales.
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Nawaf Salam denunció que los ataques contra periodistas en el sur del Líbano no son hechos aislados.
Salam señaló que los ataques contra periodistas y la obstrucción de rescates constituyen violaciones del derecho internacional humanitario.
En paralelo, Israel sostiene que mantiene presencia militar en el sur del Líbano como parte de una “zona de seguridad” frente a Hezbolá, mientras que las autoridades libanesas consideran esa presencia una ocupación.
El episodio se produce en un contexto de alta tensión regional y bajo una tregua frágil que no ha logrado detener completamente los enfrentamientos en la zona fronteriza.
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