Naciones Unidas planea crear un equipo de trabajo especial para hacer frente a la crisis global por el encarecimiento de los alimentos y evitar así "tensiones sociales en una escala sin precedentes", anunció hoy el secretario general de la ONU, Ban Ki Mon.
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Ban, quien dirigirá el equipo, dijo que la prioridad ahora es cubrir el faltante de 755 millones de dólares para el Programa Alimentario Mundial (PAM) y que, sin todos los fondos necesarios, el mundo podría enfrentar "hambre generalizada, desnutrición y tensiones sociales en una escala sin precedentes".
La crisis alimentaria es un "desafío sin precedentes con múltiples efectos sobre los más vulnerables. Debemos alimentar a los hambrientos", dijo Ban en conferencia de prensa en Berna, al término de una reunión de dos días con los directores de los 27 organismos de desarrollo de la ONU.
El equipo de trabajo incluirá a los directores de los organismos de la ONU, al Banco Mundial (BM), al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Secretariado de la ONU, explicó Ban.
El incremento exorbitante del precio mundial de los alimentos, causado por el creciente valor del combustible, un clima impredecible y el aumento de la demanda de India y China, ya causó importantes protestas sociales en el Caribe, en Africa y Asia.
La semana pasada, Ban dijo que el fenómeno era una "crisis global" que representaba el mayor desafío para el PAM en sus 45 años de historia y que amenazaba con sumir en el hambre a más de 45 millones de personas en todos los continentes.
En su conferencia de prensa en Berna, Ban agregó que la nueva estrategia debería ir más allá que la política habitual de sólo dar asistencia alimentaria de emergencia en casos de crisis.
"Además de precios de alimentos crecientes, vemos al mismo tiempo productores de países desarrollados que plantan menos, producen menos, por la escalada en el costo de los fertilizantes y la energía", declaró el secretario general de la ONU, citado por la agencia de noticias Europa Press.
"Debemos hacer todos los esfuerzos para apoyar a estos productores para que en los años venideros no veamos aún más carencias alimentarias severas", agregó Ban. Para eso, la Organización para la Agricultura y la Alimentación de la ONU (FAO) elaboró un plan para suministrar semillas a los agricultores de los países más pobres, dijo Ban.
El presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, dijo en la misma conferencia de prensa que se estima que 100 millones de personas cayeron en la pobreza en los últimos dos años. "Esta crisis no se termina cuando se hayan cubierto las necesidades de emergencia", declaró Zoellick, quien también participó del encuentro en Suiza.
La directora del PAM, Josette Sheeran, dijo que varios países prometieron donar 471 millones de dólares de los 755 que necesita urgente el programa, pero que por ahora sólo se cuenta con "18 millones de cash en mano".
Ban también urgió a países como Brasil y Egipto, que impusieron restricciones a la exportación de ciertos productos, a dar marcha atrás con esas medidas, por considerar que reducen las existencias mundiales y contribuyen al aumento de precios.
"Se necesita adoptar políticas domésticas que corrijan las distorsiones y no pongan en riesgo la respuesta de la oferta, junto con medidas de apoyo presupuestarias y de sostén de la balanza de pagos para los países más afectados", dijo Ban. Zoellick y el director de la Organización Mundial del Comercio, Pascal Lamy, coincidieron con Ban en este punto.
"Urgimos a los países a no adoptar vedas a la exportación. Estos controles alientan el acopio, elevan los precios y dañan a las personas más pobres del mundo", dijo Zoellick. En sólo un ejemplo de la escala del problema, el PAM advirtió hoy que los aumentos de precios en los alimentos lo obligaron a interrumpir el suministro de desayuno gratis para 450.000 chicos pobres de Camboya.
Ban dijo que había "muchas causas" de la crisis, y mencionó entre ellas las inundaciones y sequías por el cambio climático, cambios en los hábitos de consumo, asuntos de mercado y biocombustibles.
El relator de la ONU para el Derecho a la Alimentación, Jean Ziegler, calificó ayer a los biocombustibles de "crimen contra la humanidad".
Los biocombustibles son promovidos como forma de reducir las emisiones de gases del efecto invernadero y evitar el calentamiento global.
Pero como se producen en tierras que de otro modo serían usadas para cultivos, muchos creen que contribuyen al aumento de los precios de los alimentos.
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