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La madre de dos niños, que se encontraba paralizada de la garganta para abajo, ya no podía vivir sin la ayuda de terceros y por esa razón había solicitado al tribunal europeo que se autorizara a su esposo Brian a ayudarla a morir.
Sin embargo, el 29 de abril, la Corte, con el voto unánime de sus siete jueces, dictaminó que el que un Estado no sólo tiene prohibido matar a alguien de forma ilegal y a propósito, sino que tiene la obligación de proteger y mantener la vida.
Pretty padecía de esclerosis lateral amiotrópica, enfermedad que sufre también el astrofísico británico Stephen Hawking, de 60 años y que ataca las células de la médula espinal y del cerebro encargadas de las funciones motoras.
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