Seúl, Nueva York y Bruselas (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Corea del Norte anunció ayer que realizará un ensayo nuclear en una fecha aún no determinada para reforzar su arsenal de autodefensa frente a Estados Unidos, al que considera una creciente amenaza.
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La declaración del régimen comunista originó una ola de reacciones de alarma en la región y en los países occidentales, en particular, en Estados Unidos, cuyo gobierno calificó las intenciones norcoreanas de «provocación».
Corea del Norte «llevará a cabo en el futuro un ensayo nuclear en unas condiciones en que la seguridad esté totalmente garantizada», indicó el Ministerio de Relaciones Exteriores en un comunicado difundido por la agencia oficial «KCNA».
«La amenaza extrema de Estados Unidos de desencadenar una guerra nuclear, las sanciones y las presiones obligan a efectuar un ensayo nuclear, un proceso fundamental con miras a reforzar nuestro poder de disuasión nuclear, como contramedida de autodefensa», recalcó la Cancillería norcoreana.
La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, indicó que un ensayo nuclear «representaría un acto muy provocador por parte de Corea del Norte» en una conferencia de prensa en El Cairo, tras entrevistarse con dirigentes árabes en su segunda etapa de una gira por Medio Oriente.
Las intenciones de Corea del Norte no son «sólo un problema para Estados Unidos, sino para toda la región», agregó. También el embajador estadounidense ante la ONU, John Bolton, indicó que someterá de inmediato el asunto al Consejo de Seguridad.
Por su parte, el ministro nipón de Relaciones Exteriores, Taro Aso, aseguró que el plan de Corea del Norte «no puede ser tolerado, ya que se trata de una amenaza para la paz», según medios locales. Y el gobierno surcoreano también mostró su «profunda preocupación» y aseguró que una prueba nuclear norcoreana supondría una «grave amenaza para la paz en la península».
Paralelamente, Londres juzgó la ambición de Pyongyang como un «acto extremadamente provocador» que tendría « serias consecuencias», según un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Rusia, entre tanto, pidió calma y reclamó una «solución exclusivamente diplomática» de las crisis nucleares iraní y norcoreana. «Partimos del principio de que esos problemas deben solucionarse exclusivamente de manera pacífica y diplomática», señaló el canciller ruso, Serguei Lavrov, quien abogó por «contactos directos» entre Estados Unidos y Corea del Norte.
La República Popular Democrática de Corea «no será jamás la primera en utilizar el arma atómica, pero (...) un pueblo sin poder de disuasión fiable está destinado a una muerte trágica y la soberanía del país está destinada a ser violada gratuitamente», aseveró en el comunicado la Cancillería norcoreana.
Tras criticar las sanciones impuestas el año pasado por Estados Unidos a entidades norcoreanas acusadas de blanqueo de dinero, Pyongyang arremetió contra Washington por «incrementar día tras día la amenaza de una guerra nuclear».
El régimen comunista exige el levantamiento de todas las medidas punitivas como condición previa para regresar a la ronda de negociaciones multilaterales (Estados Unidos, las dos Coreas, China, Japón y Rusia) lanzada en 2003 para obtener su renuncia a las armas nucleares. La crisis se agravó el pasado 5 de julio, cuando Pyongyang efectuó disparos de prueba de siete misiles, uno de ellos de largo alcance, que le valió las sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU.
Ayer, la presidencia finlandesa de turno de la Unión Europea (UE) expresó su «profunda preocupación» ante la intención de Corea del Norte de realizar una nueva prueba nuclear, que calificó de «irresponsable» y perjudicial para la estabilidad regional.
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