Los rebeldes sirios atacaron un aeropuerto militar ubicado unos 30 kilómetros al noroeste de la de Alepo, clave para los combates que se libran en ese ciudad, según informó un organismo insurgente con sede en Londres, el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos.
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Los alzados contra el presidente Bashar al Asad, cuyo partido está en el poder desde hace casi medio siglo, utilizaron para el ataque un tanque tomado a las fuerzas gubernamentales, de acuerdo a las mismas fuentes.
La misma agencia precisó que la información no pudo ser confirmada en fuentes del gobierno o allegadas.
En el aeropuerto militar de Minag se encuentran los helicópteros con los que las fuerzas del gobierno atacan posiciones de los rebeldes en la norteña ciudad de Alepo, señalaron los opositores.
Paralelamente, fuentes opositoras en Damasco indicaron que la cúpula del gobierno sirio está cada vez más dividida entre un "ala rusa", dispuesta a hacer concesiones en el conflicto, y una "ala iraní", que apuesta sobre todo a una solución militar.
El "ala rusa", sin embargo, sufrió importantes bajas en el atentado realizado por la oposición a mediados de julio, en el que murieron varios miembros del gabinete, dijeron a DPA rebeldes que afirman tener contacto con funcionarios sirios descontentos.
En el atentado murió entre otros Asek Shavkat, el cuñado del presidente Al Asad. Según los opositores, Shavkat había abierto dos semanas antes del ataque un "canal de conversaciones propio" con el gobierno ruso.
Rusia e Irán son los principales aliados de Siria, junto con China, desde el inicio de las revueltas, hace más de un año, contra Al Asad.
El Consejo Nacional Sirio, una organización que agrupa a la oposición siria en el exilio, condenó por otra parte el fusilamiento sumario de simpatizantes de Al Asad, perpetrado ayer por los rebeldes, como "inaceptable".
Un video difundido por internet muestra cómo cuatro miembros de la milicia progubernamental Shabiha son colocados delante de un muro y fusilados por opositores armados.
La divulgación del video desató un fuerte debate en las filas opositoras sobre las violaciones a los derechos humanos por parte de sus militantes.
Varios rebeldes subrayaron que el fusilamiento de simpatizantes del gobierno significa cometer "los mismos crímenes" que le adjudican al presidente Al Asad.
Por su parte, Estados Unidos, por intermedio del secretario del Tesoro, Timothy Geithner, exhortó a los aliados de Washington a secundar acciones más contundentes para derrocar al gobierno de Siria.
Geithner declaró que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas debía autorizar el uso de la fuerza armada extranjera e interventora en Siria a través de la activación del Capítulo Siete de la resolución contra Damasco.
La secretaria de Estado, Hillary Clinton, viajó recientemente a Turquía en una gira para intentar convencer a gobierno de la región de que apoyen los planes belicistas de la administración Obama.
A inicios de febrero, Estados Unidos cerró su embajada en Siria, sacó a todos sus diplomáticos y recomendó a los ciudadanos estadounidenses no viajar a ese territorio en el Oriente Medio.
La Oficina Oval criticó lo que califica como una escalada de la violencia de militares sirios contra civiles e intentó en varias ocasiones sin éxito condenar al presidente Al Asad en el Consejo de Seguridad de la ONU.
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