«Sus asistentes y secretarios siempre pagaban la cuenta», susurra Mario, un camarero del Ristorante Scarpone que no quiso dar su apellido.
«Un hombre agradable, muy reservado y cortés», dice
Da Roberto's es un sitio sencillo, con un techo abovedado de ladrillos, pinturas de escenas callejeras romanas que cuelgan de las blancas paredes y manteles verdes de algodón.
Cuando le preguntamos qué comía el cardenal Ratzinger, nuestro camarero Claudio Amiel responde sin vacilar:
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