Atenas (EFE, AFP, ANSA) - Grecia seguía luchando ayer contra los devastadores incendios forestales que se multiplicaban y calcinaban el país por quinto día consecutivo, mientras el gobierno enfrentaba nuevas críticas por su gestión de un desastre que segó ya 64 vidas.
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Al cierre de esta edición, las llamas seguían ganando espacio debido a los vientos calientes que dificultaban las tareas de extinción. Las autoridades aseguraron que 25 focos de fuego seguían activos, principalmente sobre la sureña península montañosa del Peloponeso, la más afectada por el desastre que se desató el viernes.
Pese a la gravedad de la situación, la buena noticia de ayer, comunicada por el servicio contra incendios, indicaba que ningún pueblo se hallaba en peligro.
Cientos de bomberos extenuados proseguían su lucha contra el fuego armados con mangueras y apoyados por camiones, mientras una flota de hidroaviones de más de una docena de países vertían agua sobre bosques humeantes.
Terremoto
Ante la dimensión de este desastre nacional, los griegos tienen los nervios a flor de piel. Para colmo de males un terremoto de 5 grados en la escala de Richter sacudió ayer la parte central del Peloponeso. También se sintieron temblores en Atenas y en el Mar Egeo. Mientras la policía investiga el presunto origen criminal de los incendios, los residentes de las áreas arrasadas por las llamas se quejan de la actuación del gobierno, al que acusan de no haber hecho lo suficiente para rescatar a la gente atrapada por las llamas y asfixiada por el humo.
Ante la proximidad de las elecciones generales del 16 de setiembre, los socialistas de la oposición arremetieron contra el primer ministro conservador, Costa Karamanlis, al que culparon de haberle fallado al país.
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