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1 de noviembre 2012 - 10:33

Obama, a todo o nada en Florida

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Los 29 votos de Florida pueden ser una de las claves de la elección.
Por Adrián Bono, desde Florida.-

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A seis días de las elecciones presidenciales en EEUU, el nerviosismo de los votantes se percibe tanto como el aire húmedo de las playas de Miami. Tradicionalmente un "estado péndulo" por su imprevisibilidad a la hora de escoger un candidato, hay mucho en juego en Florida como para que Obama se dé por vencido antes de tiempo.

Mientras Mitt Romney hace campaña en Tampa e intenta atraer a los votantes hispanos al describir los beneficios del comercio con Latinoamérica, el servicio comunitario del partido demócrata, Organizing For America (OFA), trabaja sin descanso en un intento de asegurarse los 29 votos electorales que aporta Florida y que podrían definir las elecciones.

Y en un estado que, a pesar de haberse inclinado por Obama en 2008, tradicionalmente el electorado vota a los republicanos, los esfuerzos parecen dar frutos, ya que a pesar de que las encuestas marcan un desencanto con el actual presidente (por ende una probable victoria de Romney), los esfuerzos de OFA para fomentar el voto temprano tienen el potencial de afectar el resultado a nivel estatal.

Florida es un estado complejo. En EEUU, las minorías tradicionalmente se inclinan por el partido demócrata, pero aquí la comunidad hispana tiene un fuerte componente de cubano-americanos que se oponen a cualquier instancia de diálogo con el gobierno de los Castro, por lo que están más en sintonía con el partido republicano. Florida también tiene un alto porcentaje de población blanca jubilada y de tintes conservadores que escoge este estado por su clima agradable. Por lo cual no es sorpresa que casi en cada elección el estado se tiña del rojo que simboliza al partido republicano.

Y en un país donde no hay voto obligatorio y las elecciones caen en un día martes en vez de un domingo, cada voto cuenta. Sin ir más lejos, fue en 2000 que los ojos del mundo se clavaron en Florida durante la disputa entre George W. Bush y Al Gore. Acá cada voto tiene peso, y se nota en la urgencia del partido demócrata por convencer a la mayor cantidad posible de ciudadanos que voten antes del seis de noviembre.

Todos los días, desde las 9 de la mañana a las 6 de la tarde, cientos de voluntarios se agrupan alrededor de jefes de equipo y se dividen los barrios de la ciudad para cubrir la mayor cantidad posible de hogares y explicar a los ciudadanos dónde deben presentarse para votar de manera temprana.

En las oficinas centrales de Hialeah North de Miami, las cajas vacías de pizza, las botellas de agua a medio tomar y los envoltorios de barritas de cereales se mezclan con las planillas de cálculo y afiches de Obama que adornan los escritorios del lugar.

Los jefes de equipo se preparan para colgar miles de panfletos con información sobre lugares de votación en los picaportes de las casas. Son más de la 1 de la mañana pero la energía del lugar está más viva que nunca. Los organizadores participantes en reuniones de estrategia tras puertas cerradas, algunos de ellos con más de 20 horas sin dormir.

Los celulares no paran. Un letrero escrito con lápiz y pegado en la pared recuerda "por favor cargar los celulares". Y se le obedece. En el suelo hay una docena de iPhones que descansan sobre una mara de cables. Nadie quiere descubrir que el celular se quedó sin batería en un momento crucial de la batalla.

"Donde vivías antes de la campaña?" le pregunta una voluntaria a otra mientras cargan cajas con panfletos en una camioneta. El nivel de entrega a la causa obamista es tal que muchos literalmente ponen sus vidas en pausa para colaborar. Y parece funcionar.

Según un mensaje interno que mandó un asesor de Palm Beah al partido republicano y publicado por el Washington Post el miércoles, los demócratas "le están pasando el trapo" a los republicanos a la hora de conseguir votantes. "La cantidad de gente que vota temprano es preocupante. Incluso si Romney gana a el estado, la falta de votantes en nuestros distritos podría afectar los resultados a nivel local", advierte.

Incluso una nueva encuesta publicada el miércoles sugiere que Obama y Romney están cabeza a cabeza, lo que motiva más a los voluntarios demócratas.

Como dijo uno de ellos mientras dividía panfletos por distrito electoral a las 2 de la mañana: "Ya habrá tiempo para descansar, el siete de noviembre."

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