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En declaraciones divulgadas este lunes por el diario El Tiempo de Bogotá, Nyholm aseguró que aunque es inocultable que las FARC se nutren del narcotráfico, "y están hasta el cuello en ese negocio, sus actividades y su participación es aún muy primitiva y no es tan avanzada como lo han querido mostrar algunas personas".
El representante de la ONU en Colombia dijo que la lucha contra el narcotráfico es "muy difícil porque ahora no hay grandes cárteles sino pequeñas organizaciones criminales que se ayudan entre sí, que no se notan y que son mucho más sofisticadas".
De otra parte Nyholm rechazó la posibilidad de que el gobierno de Estados Unidos suspenda la ayuda al plan de sustitución de cultivos ilícitos que se realiza en el departamento de Putumayo (fronterizo con Ecuador), asegurando que el programa "avanza lentamente, pero ha mostrado resultados".
"Este plan arrancó apenas el año pasado. Por eso me parece prematuro asegurar que fracasó. Nosotros conocemos el programa, sabemos que no es lo suficientemente grande como quisiéramos, pero sí ha logrado que mucha gente cambie su antiguo ritmo de vida", aseguró el representante de la ONU.
"Es muy fácil fumigar, mucho más que sustituir, pero lo clave aquí es ayudar a los campesinos involucrados en el narcotráfico a salir de eso por las buenas. No rechazo las fumigaciones, pero sí creo que hay que balancear el garrote y la zanahoria", advirtió.
Nyholm reconoció, sin embargo, que la guerra entre grupos paramilitares de autodefensa y guerrilleros de las FARC en el Putumayo, "ha hecho muy difícil la lucha contra los cultivos ilícitos".
"Insisto en que vale la pena luchar por el desarrollo alternativo. No pensamos que las fumigaciones sean eficaces ni justas. Esa gente del Putumayo carece de oportunidades", recordó.
Fuentes del departamento de Estado y del Congreso de Estados Unidos, dejaron entrever la semana pasada que El programa de sustitución de cultivos que auspicia Washington en Colombia, especialmente en el Putumayo, podría ser suspendido debido a la falta de resultados en la disminución del área de siembras ilícitas.
En ese sentido el funcionario pidió a la comunidad internacional, especialmente a Estados Unidos, tolerancia con los pequeños cultivadores de coca y amapola porque, en su concepto, ellos recién "están conociendo las bondades de abandonar esas actividades ilegales".
Al respecto, el funcionario de la ONU reveló que según las mediciones satelitales que esa organización hace en el país, los cultivos de coca x amapola (materias prima3 de la cocaína y la heroína) se redujeron en cerca de 20.000 hectáreas durante los últimos 12 meses, pasando de 163.000 a 145.000 hectáreas.
Más adelante, Nyholm destacó que para acabar definitivamente el narcotráfico en Colombia, es necesario llegar a un acuerdo de paz con los grupos armados ilegales.
"Lo que digo es que si hay acuerdos y se acaba la guerra, los narcotraficantes se quedan solos y los grupos armados no tienen por qué recurrir al negocio de las drogas para financiar su supervivencia", puntualizó.
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