Itamar Rabinovich, ex jefe de la delegación israelí para las negociaciones con Siria, recordó que la respuesta militar a Hizbollah fue un imperativo compartido por todo el espectro político del Estado judío.
Itamar Rabinovich es hoy titular de la Universidad de Tel Aviv, pero, más allá de sus credenciales académicas, es recordado como jefe de la delegación israelí en las negociaciones de paz entabladas con Siria entre 1992 y 1995. En la entrevista que concedió ayer a Ambito Financiero se lamentó porque en la reciente guerra en el Líbano no se haya podido eliminar al liderazgo de Hizbollah. Además, definió sus temores a que Irán obtenga la bomba atómica y no descartó una opción militar para evitar que ello suceda. Estos son los principales pasajes del diálogo.
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Periodista: ¿Qué opina de los análisis que sostienen que el desenlace de la reciente guerra contra Hizbollah fue desfavorable para Israel?
Itamar Rabinovich: Desde mi punto de vista tuvimos éxito sólo en una parte de la guerra, y desde nuestra experiencia no es suficiente. No es bueno quedarse con la mitad del resultado. La parte exitosa fue que se inhabilitó a Hizbollah para lanzar misiles contra el norte de Israel. Si hubiésemos podido eliminar al liderazgo de la organización terrorista, la campaña habría sido un éxito.
P.: ¿Es posible contar con que la FINUL (Fuerza Interina de las Naciones Unidas para el Líbano) termine de neutralizar a ese grupo?
I.R.: Las fuerzas internacionales son muy eficientes cuando las dos partes llegan a un acuerdo, y su tarea es solamente controlar que se cumpla con una resolución determinada. Esa es la situación que existe en las Alturas de Golan y en Sinaí. En ambos casos hay un acuerdo y las imposiciones se cumplen. En el sur del Líbano ya existe una fuerza de la ONU, pero no es suficiente. Por eso estamos esperando el nuevo despliegue. El problema es que en la situación política actual muchos países democráticos no están dispuestos a enviar soldados a una zona de alto riesgo.
Decisión conjunta
P.: ¿Además del secuestro de los soldados, cuál fue la razón que impulsó a Israel a llevar a cabo la ofensiva en el Líbano?
I.R.: La decisión de responder a la agresión de Hizbollah fue conjunta entre todos los partidos. El punto es que nos tenemos que enfrentar con una organización, no con un país. Con una organización que prácticamente secuestró a un país. En un principio, cuando Hizbollah lanzaba los cohetes a nuestro país, Israel no quería responder contra los ciudadanos y civiles porque no tenemos ningún conflicto contra el Líbano sino contra la milicia. Con el tiempo fue claro que había que responder a esta agresión de Hizbollah, no sólo como milicia en sí, sino también como brazo armado de Irán. Esta es la razón por la que llegamos a ese punto.
P.: ¿Cuáles son las verdaderas intenciones del plan iraní de enriquecimiento de uranio?
I.R.: Desde el principio, la intención de ese programa no es pacífica. Debemos recordar que no tiene fines económicos; hablamos de Irán, un país que posee la mayor riqueza petrolera del mundo, no hay ninguna justificación para tener ese plan.
P.: ¿Cuál sería la manera para evitar que avance con esas ambiciones?
I.R.: EE.UU., China, Rusia y las naciones europeas van a seguir el camino de las sanciones. Si eso no funciona, puede surgir otra vez la opciónmilitar, que hasta ahora ha sido evitada. En este conflicto Israel no estaría al frente de la operación militar y tampoco quiere estarlo. Se trata de una amenaza para la paz de todo el mundo.
P.: ¿En qué estado se encuentra ahora el Plan de Desconexión del primer ministro Olmert para Cisjordania?
I.R.: La verdad es que después de los ataques de Hamas y de la asunción de esa agrupación terrorista al poder, el plan está congelado. Como consecuencia de esta guerra murieron dos ideas: la de la cerca de seguridad y de la retirada unilateral de Cisjordania.
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