Bassam Ishak, uno de los líderes del Consejo Nacional Sirio.
La oposición siria en el exilio rechazó un nuevo plan de paz internacional para Siria porque no contempla la exclusión del presidente Bashar Al Asad del gobierno de transición que propone como salida a la crisis, y agregó que ahora dará apoyo prioritario a la lucha armada.
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En Siria, en tanto, fuerzas del Ejército ingresaron en una localidad de los suburbios de Damasco seriamente dañada y desolada tras una ofensiva de más de 10 días contra insurgentes armados que según el gobierno habían vandalizado propiedad pública y privada y aterrorizado a sus residentes, dijeron activistas opositores.
La ONU estima que más de 10.000 personas murieron en Siria desde que comenzó la revuelta contra el presidente Bashar Al Asad, en marzo de 2011.
La crisis recrudeció al aparecer una insurgencia que ataca objetivos gubernamentales y civiles y comete atentados suicidas como los de los grupos fundamentalistas islámicos.
Varias potencias reunidas el sábado en Ginebra aceptaron un plan de paz promovido por la ONU que llama a la creación de un gobierno de transición en Siria con plenos poderes ejecutivos.
Pero por insistencia de Rusia, un aliado de Damasco, el acuerdo dejó la puerta abierta a que Al Asad pueda ser parte de esa administración interina, que podría incluir también otros funcionarios de su gobierno y miembros de la oposición y que se encargaría de redactar una Constitución y llamar a elecciones.
Sin embargo, la más que fragmentada oposición siria rechaza desde siempre cualquier solución que implique negociar con Al Asad o que le permita permanecer en el poder.
El líder del Consejo Nacional Sirio, el principal grupo de la oposición en el exilio, dijo que el plan ignora los sacrificios del pueblo sirio.
"Sabemos que se requiere un tratamiento político para esta compleja situación", dijo el activista Abadul Basset Sayda al diario egipcio Asharq al Awsat.
"Pero no se puede aceptar que se salte por encima de todos los sacrificios hechos por el pueblo sirio, que demanda la salida del régimen", agregó.
El gobierno de Siria no hizo comentarios sobre el plan. Al Asad dijo esta semana que su país está "en guerra" y que gobierno tiene la responsabilidad de eliminar a los "terroristas", como califica a los miembros de los grupos armados opositores, que están formados al parecer por soldados desertores y por islamistas radicales sunnitas, viejos enemigos del gobierno alawita sirio.
"En la declaración de Ginebra no hay nada nuevo", aseguró por su parte uno de los líderes del Consejo Nacional Sirio, Bassam Ishak, al canal de TV árabe Al Arabiya, según informó la agencia de noticias DPA.
Por ello, la oposición apoyará en el futuro de forma prioritaria la lucha armada de los desertores, agregó.
Según Ishak, los insurgentes ya controlan el 60% del territorio sirio. "Confiamos en que también liberarán el resto de los territorios de la dictadura", afirmó el líder opositor.
Aunque no hubo reacciones por parte de la cúpula siria, los medios estatales calificaron la reunión internacional de fiasco, aunque alabaron la posición de Rusia.
La solución a la crisis sólo es posible a través de un "diálogo nacional entre los sirios, en el que no hay espacio para otros", señaló el diario Al Baaz, portavoz del partido Baaz de Al Asad.
Sobre el terreno, el grupo opositores sirio Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH), con sede en Siria, afirmó hoy que 800 personas murieron en los últimos siete días en Siria, en coincidencia con ofensivas del gobierno para recapturar zonas de distintas ciudades tomadas por insurgentes.
EL OSDH, que no explicó cómo llegó a reunir la información sobre esa cifra de víctimas, agregó que otras 48 personas murieron hoy en ataques del Ejercito, la mayoría de ellas en las provincias de Idlib (norte), Dara`a (sur) y Deir al Zour (este).
También hoy activistas opositores basados en Siria dijeron que tanques y blindados del Ejército ingresaron en los suburbios damasquinos de Douma y Zamalka, recapturados ayer luego de una intensa ofensiva, informó la cadena de noticias BBC.
Los activistas dijeron que al menos 40 personas murieron el sábado cuando fuerzas militares bombardearon una procesión funeraria en Zamalka por un activista opositor muerto por soldados.
El gobierno sirio dijo esta semana que sus ataques en Douma y Zamalka eran parte de una ofensiva destinada a recuperar zonas suburbanas de Damasco tomadas por la insurgencia armada.
Las autoridades dijeron que las fuerzas de seguridad mataron a numerosos insurgentes y destruyeron muchos de sus escondites, centros de comunicación y camionetas con ametralladoras montadas.
El gobierno agregó que los operativos permitieron descubrir prisiones usadas por los insurgentes para torturar y matar a personas secuestradas y hasta un hospital de campaña equipado con aparatos e instrumental médico que había sido robado de distintos centros de salud.
Activistas de la oposición dijeron que Douma, una localidad de unos 500.000 habitantes, quedó literalmente vacía, que abunda la destrucción y que hay cadáveres tirados en las calles.
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