Quince personas murieron víctimas de un kamikaze al volante de un coche bomba y de disparos de tiradores emboscados, que tenían todos como objetivo a la policía del noroeste de Pakistán, una región afectada por ataques de los talibanes aliados de Al Qaeda, anunció la policía.
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En el primer ataque, un hombre al volante de un vehículo hizo estallar una carga de unos 300 kg en medio de un barrio muy frecuentado, en momentos en que una patrulla de policías se acercaba para controlarlo, explicó un oficial de la policía local, Abdul Rasheed.
"El atacante hizo volar su carga cuando un patrullero de la policía se acercó a su vehículo para un control de seguridad en la ciudad de Hangu", declaró Rasheed.
"Nueve personas, incluyendo a tres policías, resultaron muertas y 31 quedaron heridas en el ataque, cuyo objetivo era la policía. Entre los heridos hay 12 mujeres y cuatro niños", precisó el oficial.
El primer ministro Yusuf Raza Gilani condenó con firmeza el atentado, en un comunicado oficial, al "deplorar la pérdida de vidas" causada por un "acto inhumano".
Por otra parte, seis policías murieron cuando su vehículo fue acribillado a balazos en una emboscada en el distrito tribal de Jyber, unos 30 km al norte de Hangu, según las autoridades locales.
Durante el verano boreal de 2007, al unísono con Osama bin Laden en persona, el Movimiento de Talibanes de Pakistán (TTP) declaró la "guerra santa" a Islamabad por su apoyo a Washington desde finales de 2001 en su "guerra contra el terrorismo".
Desde entonces han muerto más de 4.000 personas en Pakistán en ataques suicidas o atentados, atribuidos a los talibanes o sus aliados vinculados a Al Qaida.
.Atentado a un banco en Irak
Al menos nueve iraquíes, la mayoría de ellos soldados, murieron y otros catorce resultaron heridos en un atentado suicida contra un banco en la provincia occidental de Al Anbar, según fuentes policiales.
Las fuentes explicaron que el ataque fue perpetrado por un suicida que hizo estallar el cinturón de explosivos que llevaba adosado al cuerpo dentro del banco, situado en la zona de Hadiza, 110 kilómetros al oeste de Al Ramadi, capital de la provincia de Al Anbar.
El agresor se inmoló en el momento en que un grupo de militares se encontraban en el interior de la sucursal para cobrar sus sueldos. Entre las víctimas mortales hay seis soldados, según las fuentes, que indicaron que los heridos sufrieron lesiones de distinta gravedad. La explosión causó, además, importantes daños materiales en el edificio.
Las fuerzas de seguridad iraquíes acordonaron los alrededores del banco y decretaron el toque de queda en la zona de Al Hadiza hasta nuevo aviso.
La ciudad fue recientemente escenario de atentados, como el del pasado 24 de febrero, cuando al menos diez personas murieron y otras 18 resultaron heridas, entre ellas el vicegobernador de esta provincia, en un ataque similar.
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