Ciudad del Vaticano (EFE, AFP, ANSA) - Benedicto XVI expresó ayer su «respeto más profundo» por el islam y «lamentó» nuevamente que sus palabras sobre esa religión hayan sido «malentendidas», asegurando que no expresan su pensamiento y que lo que pretendía era invitar al diálogo de todas las culturas y religiones.
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Tres días después de que públicamente expresara su « aflicción» por las reacciones suscitadas en el mundo islámico, el Papa tocó de nuevo ayer el tema, con la esperanza -según dijo- de que tras las críticas de un primer momento sus palabras en la Universidad de Ratisbona (Alemania) «puedan servir como impulso y estímulo a un diálogo positivo, también autocrítico, tanto entre las religiones como entre la razón moderna y la fe de los cristianos».
Ante 40.000 personas que asistieron en una blindada Plaza de San Pedro a la habitual audiencia pública de los miércoles, el Papa teólogo explicó su viaje del 9 al 14 de setiembre a su Baviera natal y dijo que el discurso que pronunció en la universidad en la que enseñó Dogmática durante años tenía como objetivo la relación entre fe y razón.
Diálogo bizantino
El obispo de Roma, que no ahorró explicaciones, señaló que para introducir al auditorio en un tema «de gran actualidad», citó el diálogo entre el emperador de Bizancio Manuel II Paleólogo con un persa, del siglo XIV, en el que el emperador «de manera para nosotros incomprensiblemente brusca» -según precisó el Papa- hablaba de las relaciones entre religiones y violencia.
«Esta cita, lamentablemente, ha podido prestarse a ser malentendida. Para el lector que siguió con atención mi texto resulta claro que no pretendía de manera alguna apropiarme de esas palabras negativas pronunciadas por el emperador medieval, cuyo contenido polémico no expresan mi personal convicción», afirmó el papa Ratzinger.
Las palabras de Manuel II Paleólogo citadas por el Papa y que han desatado las iras del mundo islámico son: «Muéstrame qué ha traído de bueno Mahoma y verás sólo cosas malas e inhumanas, como su orden de difundir la fe usando la espada».
Benedicto XVI aseguró ayer que su intención era « totalmente diferente» y que partiendo de lo que Manuel II Paleólogo decía después («la violencia está en contraposición con la naturaleza de Dios y la naturaleza del alma») quería explicar que la religión va unida a la razón, pero no con la violencia.
Joseph Ratzinger subrayó que el tema de su lección magistral era la relación entre fe y razón. «Pretendía invitar al diálogo de la fe cristiana con el mundo moderno y al diálogo de todas las culturas y las religiones», indicó.
Las palabras del Pontífice fueron acogidas con grandes aplausos por los presentes.
La audiencia se celebró en medio de discretas pero fuertes medidas de seguridad, ante las amenazas vertidas contra el Papa y los católicos por grupos integristas islámicos, que consideran «intolerables» y «ofensivas» las palabras pronunciadas.
Benedicto XVI recorrió la plaza en el papamóvil, como en anteriores audiencia, saludando a los fieles. Todo como siempre, dando sensación de tranquilidad.
No obstante, numerosos policías italianos -los encargados de garantizar la seguridad externa del Vaticano- vigilaban desde terrazas colindantes y otros entre medias de los presentes.
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