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En el texto, firmado el 21 de enero, las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) -un ejército irregular de 8.500 hombres- dicen que "al señor Pastrana sólo se nos ocurre decirle que su buena voluntad se confunde con la pusilanimidad".
Las AUC rechazan el documento firmado el domingo en la región del Caguán, en la zona desmilitarizada al sur del país, en el cual el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) señalaron un cronograma de discusiones en el cual se fija el 7 de abril como fecha límite para comenzar a acordar el cese al fuego.
En el mismo acuerdo el gobierno se compromete a tratar de "forma inmediata" el combate al paramilitarismo.
Pastrana "todo lo da a cambio de nada, y piensa que los colombianos le creen su cuento enredador de anoche. Dijo lo que le dio la gana, habló de fechas para llegar a acuerdos, cuando el panfleto ese del Caguán sólo hizo referencia a fechas para discutir temas", señalan los paramilitares.
El presidente "anunció que seguirá entregando más de Colombia a las FARC, y que incrementará 'la lucha contra las Autodefensas ilegales'. ¿Qué le hará pensar al presidente que lo que hace es lo acertado? (...) Seguiremos trabajando por el bien de Colombia aunque sea en contra del gobierno", señalan.
Continúa el comunicado de las AUC señalando que "si Pastrana cree que la solución es otorgar todo a las FARC y enfrentar a las AUC, pues: ¡adelante, señor presidente!", dicen al mandatario, quien a continuación es calificado de "cobarde".
Finaliza diciendo que "sabemos que el fin de la guerra se aproxima, no por el gobierno sino por la antisubversión, y nos alegra; pero de una cosa puede estar seguro el señor Pastrana: alguien impedirá que para lograr la paz tengamos que sacrificar la libertad de los colombianos honestos. ¡Ya lo verá!".
El comunicado contrasta con otros tres que los paramilitares enviaron durante las casi dos semanas de crisis del proceso de paz entre el gobierno y las FARC.
En esos comunicados llegaron inclusive a proponer un encuentro con el líder guerrillero Manuel Marulanda para excluir a los civiles del conflicto armado.
Los paramilitares han solicitado al gobierno en repetidas ocasiones tener un tratamiento político como se da a la guerrilla, pero la administración se ha negado.