La Paz - El departamento (provincia) sureño de Tarija, fronterizo con la Argentina, posee algunos de los más ricos campos de gas de Sudamérica y se ha convertido en un nuevo polo de desarrollo que ha atraído a varias transnacionales petroleras, como la hispanoargentina Repsol YPF y la brasileña Petrobras.
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Teóricamente posee 40 billones de pies cúbicos de reservas probadas y probables de gas, lo que representa 85,7% del total de Bolivia, y sus ingresos han aumentado hasta situarse en 240 millones de dólares en 2007 y posiblemente en 300 millones a fines de 2008.
Según el analista Humberto Vacaflor, residente en Tarija y crítico del gobierno de Evo Morales, el gas es el único recurso natural -no renovable- que tiene este departamento. «Por eso los tarijeños miran al gas como la última oportunidad de recibir ingresos de este recurso natural y les preocupa muchísimo defenderlo, porque este gobierno» les redujo una parte de su renta petrolera, dijo Vacaflor.
Con medio millón de habitantes, Tarija es el departamento boliviano que mayor reducción de pobreza registra, tras pasar en promedio de 71% a 51% en la última década, aunque en el campo la pobreza supera 90%, según datos oficiales.
Además del gas, la vida económica de Tarija se centra en la agricultura, en la producción de vinos y el típico aguardiente boliviano conocido como « singani», y en la elaboración de jamón serrano al estilo español. Estos productos, el clima cálido de la zona, sus paisajes y el carácter extravertido de sus habitantes (conocidos como « chapacos») hacen que muchos se refieran a Tarija como «la Andalucía de Bolivia», por sus similitudes con la región del sur de España.
Tarija estuvo al margen de la vida política de Bolivia, centrada en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, y ha padecido, como otras regiones bolivianas aisladas, el abandono del Estado. Actualmente, su participación en el Producto Bruto Interno del país es de 13%, con una renta per cápita de 3.033 dólares anuales, más del doble de los 1.152 dólares de la media nacional.
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Salvo la pobreza evidente en el área rural, los datos muestran que Tarija vive un momento de apogeo económico gracias a su renta petrolera, que desea gestionar al margen del gobierno con el nuevo proceso autonómicoque encara con fuerza desde 2006.
La votación de ayer fue, por el momento, el último eslabón de la cadena de referendos que se han celebrado en Santa Cruz, Beni y Pando para aprobar sus estatutos de autonomía, en un proceso que para el gobierno de Morales carece de toda legalidad e incluso incuba el riesgo de una secesión. Una acusación que el prefecto (gobernador) tarijeño, el opositor Mario Cossío, considera sin sustento y la atribuye a la pelea de Morales y la oposición, producto del enfrentamiento entre el proyecto constitucional oficialista y las autonomías regionales.
Según Vacaflor, la denuncia de que Tarija busca su separación de Bolivia es infundada porque su elite económica es muy pequeña y, por tanto, «es imposible» hablar de un intento de independencia.
El historiador tarijeño Eduardo Trigo reforzó esa opinión al recordar que Tarija fue el único departamento del país que eligió en 1826, por voluntad propia en un cabildo, ser parte de Bolivia, en lugar de la provincia argentina vecina de Salta a cuya jurisdicción pertenecía.
La denuncia de separatismo «es hasta calumniosa, porque en Tarija siempre ha habido un sentimiento de adhesión a Bolivia», dijo Trigo.
Los analistas aseguran que el sentimiento generalizado en Tarija es mayoritario a favor de la autonomía, aunque en el campo, en especial en la provincia del Chaco, donde se encuentra casi todo el gas natural, los campesinos llevaron a cabo protestas contra la consulta de ayer.
Como ha ocurrido en las votaciones de Beni, Pando y Santa Cruz, los sindicatos leales a Morales promovieron la abstención, el bloqueo de carreteras y la quema de urnas para rechazar la autonomía impulsada por Cossío y dirigentes cívicos opositores.
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