El asentamiento judío de Maaleh Adumim se uniría a la parte palestina de Jerusalén.
El plan de paz elaborado por el Cuarteto de Madrid exige a Israel la congelación de la construcción de asentamientos en tierras palestinas donde será establecido el futuro Estado de Palestina.
El pasado mes de febrero, el presidente palestino, Mahmud Abás advirtió al primer ministro israelí, Ariel Sharón, que quería Jerusalén Oriental como capital del futuro Estado Palestino, por lo que instó al Estado judío a frenar su política de anexionarse tierras alrededor de la ciudad santa.
El negociador palestino, Saeb Erekat denunció el proyecto y dijo que "trata de determinar el futuro de Jerusalén con asentamientos y no mediante negociaciones".
"Mediante la expansión de asentamientos en Cisjordania da la impresión de que intenta intercambiar la retirada de Gaza por el Gran Israel, afirmó el ministro de Planificación, Gasán al Jatib.
En la ciudad vieja de Jerusalén, Israel también va ganando terreno con la compra de la práctica totalidad de la puerta de Jaffa por 155 millones de dólares.
El ambiente en la ciudad vieja está más que caldeado tras conocerse la noticia de que el Patriarcado Greco Ortodoxo ha vendido a compañías israelíes los hoteles Imperial y Petra, dos enormes edificios situados a la entrada de la puerta de Jaffa, hasta ahora poblada por palestinos cristianos.
Los palestinos temen que el establecimiento de los judíos en la puerta de Jaffa vaya seguida de la adquisición de la calle de David que lleva directamente al Muro de las Lamentaciones y los palestinos cristianos se vean despojados de su barrio.
El patriarca greco-ortodoxo, Irineos, apenas sale del Patriarcado y cuando lo hace, va escoltado por cuatro escoltas.
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