El régimen cubano asestó ayer un golpe demoledor a las esperanzas sobre su democratización. Sus tribunales condenaron a 36 disidentes y periodistas a entre 10 y 27 años de cárcel. La ironía es que esto ocurrió en momentos en que el gobierno de Eduardo Duhalde decide que se abstendrá cuando la ONU trate los abusos a los derechos humanos en la isla. Lamentable.
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