La estadía y la espera de los peregrinos en el monte Arafat simbolizan el Juicio Final.
Instalados en su mayoría en carpas, los peregrinos pasan la jornada rezando e implorando el perdón de Dios.
Decenas de miles se agruparon en la mezquita de Namera, construida en el lugar donde el profeta Mahoma oró cuando efectuó la peregrinación hace 1.415 años.
Los hombres llevan el "ihram", dos piezas de género sin costuras, mientras que las mujeres, veladas, llevan largos vestidos.
A pesar de las advertencias de los religiosos saudíes, los más fervientes escalan el "monte de la Misericordia", una colina rocosa donde el profeta Mahoma se habría arrodillado.
Hay comerciantes que venden bananas, naranjas y uvas a los fieles y las asociaciones caritativas saudíes distribuyen gratuitamente comida y bebida.
Tres hospitales de campaña y 46 dispensarios ofrecen atención a las personas que lo necesiten.
Por diez rials (unos tres dólares), fotógrafos improvisados ofrecen a los peregrinos fotos de recuerdo montados en camellos.
Mediante altavoces, la policía dirige la circulación de buses que llegan sin cesar, algunos tan repletos que incluso llevan a los fieles instalados en el techo.
Una multitud se agita y apalea a un ladrón sorprendido in fraganti, antes de entregarlo a la policía.
Mohamad Tahrio, un albañil nigeriano de 28 años, efectúa la peregrinación por primera vez.
“oy a rezar para que Alá me de una larga vida y dinero", afirma.
Llegado de Irak devastado por la violencia, Amer Abbas, de 45 años, dice haber encontrado la serenidad.
Ahmed Abdelkarim, pintor de brocha gorda egipcio instalado en Arabia Saudí, efectúa la peregrinación por décimoprimera vez.
"Voy a orar para que Dios nos libere de los judíos en Palestina", dice.
Khiari Mansouri, un argelino de 64 años, va a orar "para que Dios otorgue la victoria a los musulmanes contra los infieles".
Después de permanecer en el monte Arafat, los peregrinos volverán a La Meca el jueves, día del Aid al-Adha (Aid El Kebir) la mayor fiesta musulmana, y la mayoría degollará un cordero, como lo indica la tradición.
El viernes y el sábado, los fieles volverán a Mina para apedrear los "jamarat", tres pilares que representan Satán, último rito de la peregrinación, y el más peligroso, pues la aglomeración ha provocado cientos de muertos en los últimos años, 251 en 2004.
Según la agencia oficial SPA, 1.534.759 fieles llegaron del extranjero, siendo el resto saudíes o expatriados instalados en el reino.
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