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Según informó ese matutino de Londres, Daniel Boffey, un reportero de la sección política del Daily Mirror, pasó seis días trabajando como operador del contestador central del Parlamento, con acceso ilimitado a las dos Cámaras y a la oficina del primer ministro.
"Nunca se me verificó la identidad, ni se me tanteó para saber si llevaba armas. Sólo una vez miraron mi credencial", escribió hoy el reportero en una nota central del diario.
"Se me dio el teléfono directo de la oficina de Tony Blair y estuve cara a cara con el ministro del Interior Charles Clarke", agregó Boffey, calificando de "desastroso" el sistema de seguridad del Parlamento, tras una seguidilla de fallas al sistema policial del Palacio Legislativo.
Además, el reportero, que trabajó durante toda la semana pasada dentro del Parlamento, comentó que en varias ocasiones llevó un teléfono con cámara digital, tomando fotografías de ministros y altos funcionarios del gobierno.
Para su puesto de trabajo, el periodista entregó referencias falsas, que no fueron certificadas.
Por su parte, un portavoz del Parlamento declaró que Boffey fue tomado como empleado del edificio, porque no se lo consideró en ningún momento "una amenaza a la seguridad nacional".
El pasado año, cuatro manifestantes del grupo "Alianza por el Campo" ingresaron a la Cámara de los Comunes e interrumpir una crucial votación por la prohibición de la caza del zorro.
Además, a comienzos del 2004, dos activistas del grupo "Padres por la Justicia" arrojaron un condón con polvo púrpura al premier Tony Blair, provocando un alerta de seguridad dentro del Palacio de Westminster.
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