El cese de hostilidades entre Israel y Hizbollah entró el martes en su segundo día sin conflictos mayores, aún cuando el partido chiita proclamó su rechazo a un desarme inmediato y el Estado hebreo su voluntad de perseguir a los milicianos "en todo momento y lugar".
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El mayor incidente se produjo en el sector de Rajmin, donde al menos tres combatientes de Hizbollah murieron por disparos del ejército israelí
"Cuatro hombres armados se acercaron a nuestras fuerzas. Representaban una amenaza. En situación de legítima defensa los soldados dispararon y al menos tres de ellos murieron", indicó un portavoz del ejército.
Sobre el terreno la tregua parece todavía frágil.
Una decena de cohetes fueron disparados cerca de posiciones ocupadas por el ejército israelí en el sur del Líbano en la madrugada del martes sin provocar víctimas ni daños, según una portavoz del ejército, que precisó que éste no replicó.
Asimismo, un importante religioso iraní, Ahmad Jatami, advirtió que Tel Aviv será "blanco de misiles iraníes" si Estados Unidos e Israel atacan a la República Islámica, después de que el presidente norteamericano, George W. Bush, acusara a Hizbollah y a sus principales apoyos extranjeros, Irán y Siria, de ser responsables de la guerra en Líbano.
Tras 34 días de una guerra devastadora, los combates terminaron el lunes a las 08H00 (05H00 GMT), en virtud de un acuerdo negociado por la ONU con Israel y Líbano después de la adopción de la resolución 1701 del Consejo de Seguridad sobre un cese de las hostilidades.
El alto el fuego provocó que miles de libaneses se echaran a la carretera para volver a sus casas, provocando serias retenciones en las carreteras, en especial desde Beirut al sur y al puerto de Tiro.
Al este, caravanas de vehículos que volvían de Siria pasaban por la frontera con Líbano.
En Israel, los habitantes de la zona fronteriza tenían aún por consigna permanecer refugiados.
Por otra parte, Israel anunció que mantenía el bloqueo aéreo y marítimo de Líbano hasta que se instale un mecanismo que controle la entrada ilegal de armas.
Israel insiste en que el despliegue libanés sea "inmediato", para asegurar que Hizbollah no vuelva a tomar posiciones en el sur del Líbano.
Al respecto, el jefe del Estado Mayor israelí, Dan Halutz, estimó que el traspaso del terreno controlado por el ejército de su país en el sur de Líbano al ejército libanés durará "entre una semana y 10 días".
"Los principios (del acuerdo del cese de los combates) comenzaron a concretarse hoy (martes). Esto significa el traspaso del control del terreno a los cascos azules de la FINUL, y después de la FINUL al ejército libanés", declaró Halutz a la radio militar en referencia a la Fuerza Interina de la ONU en Líbano.
Paralelamente, el coordinador de asuntos humanitarios de la ONU, Jan Egeland, declaró en una entrevista con el diario Kommersant que la situación humanitaria en Líbano "está cerca de la catástrofe", y afirmó que Israel "habría hecho mejor reflexionando" antes de bombardear zonas en las que habitaban civiles.
El primer ministro libanés, Fuad Siniora, pidió a sus servicios que comiencen "a entregar de inmediato ayudas financieras a las familias de las víctimas de la agresión israelí".
El jefe de Hizbollah, Hassan Nasralá, prometió por su parte indemnizar "desde el martes" a aquéllos cuyas casas resultaron destruidas.
Mientras, la diplomacia prosigue para tratar de apuntalar el alto el fuego y conseguir una estabilidad duradera en la región.
El ministro francés de Relaciones Exteriores, Philippe Douste-Blazy, viajó a Beirut para discutir las cuestiones relacionadas con el despliegue de la fuerza internacional en Líbano.
Su homóloga israelí, Tzipi Livni, debe reunirse el miércoles con el secretario general de la ONU, Kofi Annan, en Nueva York para abordar la aplicación de la resolución del Consejo de Seguridad.
La ofensiva israelí, lanzada el 12 de julio después de que dos de sus soldados fueran hechos prisioneros por Hizbollah en la frontera israelí-libanesa, provocó unos 1.200 muertos y 3.700 heridos en Líbano, más de 900.000 desplazados, es decir un cuarto de la población, y dejó enormes destrucciones evaluadas a 6.000 millones de dólares.
En Israel, entre 300.000 y 500.000 personas debieron ser desplazadas del norte del país, unos 40 civiles murieron, así como 119 soldados.
El coste para Israel de la guerra en Líbano asciende a 5.700 millones de dólares, estimó este martes el diario israelí Yediot Aharonot.
Esta suma supone el 10% del presupuesto del Estado israelí y cerca de la mitad del que tiene asignado el ministerio de Defensa, según el diario.
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