Pese a que sigue la guerra, Siria llamó a elecciones presidenciales
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Bashar al Asad.
No está claro si los millones que sí fueron registrados por la ONU como refugiados podrán votar en las embajadas y consulados sirios en los países vecinos. Para que puedan emitir su voto, el gobierno sirio debería inscribirlos en los padrones de esos países.
Por el momento, la única información oficial es que las elecciones presidenciales se realizarán el 3 de junio, cerca de un mes y medio antes de que termine el segundo mandato de Al Assad, anunció el presidente del Parlamento, Mohamed al Laham.
Los ciudadanos que estén inscriptos en el extranjero votarán una semana antes, el 28 de mayo, en las embajadas y consulados sirios.
Poco después de conocerse el anuncio de Al Laham, dos cohetes de mortero disparados por insurgentes cayeron en el barrio donde se ubica el Parlamento, dejando un saldo de dos civiles muertos y otros 36 heridos, informó la agencia de noticias estatal SANA.
Con la guerra iniciada en marzo de 2011 ya en su cuarto año, la ONU ha denunciado el creciente carácter religioso y sectario del conflicto, con insurgentes sunnitas locales y extranjeras que controlan gran parte del norte del país y se enfrentan al gobierno, dominado por los alauitas, una rama del chiismo.
La complejización de la guerra civil y la incesante violencia que se vive en el país, que ya mató a más de 150.000 personas, llevó al secretario general de la ONU, Ban Ki moon, y al mediador internacional, Lakhdar Brahimi, a condenar la convocatoria de elecciones para junio próximo. "Los dos avisaron que la celebración de elecciones en las actuales circunstancias, con un conflicto en curso y desplazamientos masivos, dañará el proceso político y obstaculizará las perspectivas de una solución política", explicó ante la prensa el vocero de Ban, Stephane Dujarric.
"Las elecciones son incompatibles con la letra y el espíritu del Comunicado de Ginebra", agregó el funcionario, en relación al texto que acordaron las potencias mundiales en 2012 y que sirvió de hoja de ruta para el diálogo de paz que reunió a Damasco y a la oposición en el exilio en Suiza a principio de este año.
Según ese acuerdo, la solución al conflicto sirio se conseguirá a través de un gobierno de transición, que incluya líderes tanto del oficialismo como de la oposición. Pero el diálogo de paz fracasó porque la oposición pedía que ese gobierno interino no incluya a Al Assad, una demanda que Damasco rechazó desde el principio.
El vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, condenó la convocatoria.
"El referendo presidencial, que es lo que sería esto, es una parodia de democracia y no tendrá niguna credibilidad o legitimidad dentro ni fuera de Siria", agregó.
La Cancillería británica dijo que los planes electorales de Al Assad "sólo pueden estar diseñados para sostener su dictadura".
Desde el fracaso del diálogo en Ginebra, el Ejército sirio lanzó una masiva ofensiva militar para intentar recuperar zonas controladas por la oposición, especialmente en el este, sobre la costa del Mar Mediterráneo, y en la zona fronteriza con Líbano, dos regiones estratégicas para la supervivencia de la insurgencia.
Tras varias victorias consecutivas, Al Assad anunció la semana pasada que el conflicto había llegado a un "punto de inflexión".




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