Shuneh, Jordania (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, denunció ayer que Israel usó bombas racimo en la guerra contra Hizbollah. Sin embargo, la acusación fue desmentida horas después por el Estado hebreo, que calificó la versión de «hipócrita».
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Annan lanzó su denuncia durante una conferencia de prensaen Shuneh, Jordania, a orillas del Mar Muerto. «Aun en la guerra, la población civil debe ser respetada», dijo el secretario general de la ONU.
Una bomba racimo, que puede ser dirigida o de caída libre, se abre dejando caer cientos de submuniciones de diversos tipos, de alto poder explosivo (antipista, antipersona, perforantes, incendiarias, etcétera) que pueden detonar pasado el tiempo. Las críticas de la ONU son «hipócritas y sesgadas», e ignoran la realidad sobre el terreno, replicó después el jefe de la Oficina de Prensa del gobierno hebreo, Daniel Seaman. Asimismo, señaló que esas armas no están prohibidas si se utilizan contra un objetivo militar, y agregó que el Derecho Internacional considera como tal cualquier lugar desde el que se lanza un ataque.
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