Londres (EFE, AFP, ANSA) - Un proyecto para identificar a determinados pasajeros aéreos por presentar un supuesto «perfil terrorista», basándose en su origen étnico o su fe religiosa, entre otros criterios, para someterlos a controles reforzados en los aeropuertos es objeto de fuerte polémica en Gran Bretaña.
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Uno de los funcionarios musulmanes de más alto rango de Scotland Yard, Ali Desai, superintendente de la Policía Metropolitana, salió al cruce del plan al declarar a la «BBC» que está bien examinar el historial viajero o el modo en que se adquirió un determinado boleto, pero no fijarse en el grupo étnico, religioso o en el país de origen de un pasajero.
«No creo que exista un estereotipo del terrorista», explicó Desai en respuesta a unas declaraciones de un ex jefe de Scotland Yard, Lord Stevens, según las cuales podría limitarse el actual caos en los aeropuertos londinenses si los controles se centrasen en los individuos que potencialmente presentan mayores riesgos: los jóvenes musulmanes.
Según el diario «The Times», funcionarios del Ministerio de Transportes estudian la puesta a punto de un sistema que permitiría establecer el perfil de los pasajeros que muestren un comportamiento sospechoso, un historial viajero atípico o que pertenezcan a determinado grupo étnico o religioso.
Pero distinguir a un grupo, por ejemplo, a los musulmanes asiáticos, presenta problemas en una democracia como la británica. Ello sería «crear un nuevo delito, que sería el de viajar siendo asiático», ironizó el superintendente Ali Desai.
Impuesto
Por su lado, según el tabloide «Daily Mail», funcionarios policiales pedirán por un impuesto de unos dos dólares por pasajero aéreo para pagar por las patrullas armadas en los aeropuertos del país.
Las autoridades policiales «están furiosas» por el aumento de tareas en controles de seguridad de aeropuertos, cuando esos aeródromos han visto incrementar sus ganancias por el alto número de pasajeros. Según Scotland Yard, controlar la terminal de Heathrow le supone unos 95 millones de dólares anuales.
También incluye los gastos policiales de seguridad en otros aeropuertos menores, como Luton, Stansted, Manchester y Birmingham.
En tanto, la policía británica anunció un nueva detención en el marco de las investigaciones sobre el complot en los aviones comerciales con destino a EE.UU. «La persona que fue arrestada en base al acta terrorista 2000 bajo la sospecha de estar involucrada en la comisión, preparación e instigación de actos de terrorismo, está en custodia en la estación de policía del valle del Támesis», dijo un portavoz policial y añadió que, en total, son 24 los apresados. En el ambiente político, mientras tanto, analistas y expertos locales evaluaron que el ministro del Interior británico, John Reid, tras el anuncio policial del complot frustrado, mejoró sus credenciales para suceder al premier, Tony Blair.
Por la ausencia de Blair y del ministro de Hacienda británico, Gordon Brown, ambos de vacaciones, Reid tomó un rol central la semana pasada para coordinar las tareas de seguridad y alerta policial por el supuesto plan de ataque aéreo.
El ministro del Interior salió rápidamente a dar entrevistas con los medios locales, y fue el primer funcionario del gobierno en dar a conocer la noticia del plan, pidiendo calma y vigilancia a la población.
Varios periódicos locales consideraron que Reid tiene un estilo «presidencialista» y sus recientes apariciones generaron especulación sobre su posible candidatura para primer ministro, cuando Blair renuncie a su puesto antes de las próximas elecciones, previstas en 2009.
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