Algunas de las razones que explican cómo se gestó la anunciada caída de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, en un escenario poblado de intrigas y traiciones políticas, escándalos de corrupción que salpican a varios partidos y una dura crisis económica, con una recesión de un 3,3 por ciento del PIB prevista para 2016. La destitución de Rousseff puso fin a más de 13 años de Gobierno del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT).
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
De violar la Ley de Responsabilidad Fiscal al practicar maniobras contables, conocidas como "ruedas" o "pedaladas fiscales", con el fin de ocultar el verdadero déficit público del país. Un segundo punto la acusó de habilitar por decreto la apertura de líneas de crédito complementarias sin autorización del Congreso. Los impulsores del "impeachment" acusaron a Rousseff de "crímenes de responsabilidad" y de haber violado la Constitución, mientras que los simpatizantes de la presidenta sostienen que las "ruedas fiscales" eran empleadas también por otros Gobiernos y vieron por eso en el juicio político una excusa para derribar de forma ilegítima a un Gobierno salido de las urnas.
¿Cómo empezó el proceso contra Rousseff?
Tres juristas presentaron la petición de enjuiciar a Rousseff, dos de ellos de renombre nacional: Miguel Reale Jr., ex ministro de Justicia durante el Gobierno del liberal Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), y Hélio Bicudo, uno de los fundadores del PT. Sobre todo el apoyo de Bicudo, que acusa a su ex partido de alejarse de sus raíces políticas sociales y servir ahora sólo a intereses personales, y a Rousseff de ser "incapaz de gobernar", fue visto como un duro golpe para la mandataria.
El expresidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha, acusado de corrupción y enemigo declarado de Rousseff, aceptó en diciembre a trámite el juicio. El Parlamento votó en abril con una amplia mayoría a favor del proceso de "impeachment" y el Senado suspendió en mayo a la mandataria, inicialmente por seis meses. La propia Cámara alta selló la destitución definitiva de la jefa de Estado.
¿Cómo se formó el amplio frente contra Rousseff en las dos Cámaras del Legislativo?
Decisiva fue la salida del Gobierno en marzo del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB). El partido de Cunha y del actual jefe de Estado interino, el vicepresidente Michel Temer, de orientación de centro-derecha, era desde 2011 aliado de Gobierno de Rousseff. La variopinta alianza ideológica formada por el PT no es rara en Brasil, donde se necesitan apoyos de distinto tipo para poder formar Gobierno. Tras la salida del PMDB del bloque oficialista, otros partidos que apoyaron a Rousseff para su reelección en 2014 abandonaron el barco, entre ellos el Partido Social Democrático (PSD), el Partido Republicano Brasileño (PRB), el Partido Progresista (PP) y el Partido de la República (PR). Las rupturas dejaron al PT en clara minoría en el Legislativo.
¿Qué apoyos tenía aún la presidenta?
Rousseff contaba con el apoyo insuficiente del Partido Partido Comunista do Brasil (PCdoB) y el Partido Democrático Laborista (PDT), que suman apenas cuatro senadores en el Senado. Rousseff necesitaba en la Cámara alta al menos 28 votos a su favor para evitar el "impeachment", 18 más de los que tiene el PT. En la última votación del pleno hace dos semanas, cuando una mayoría de senadores aprobó la apertura final del juicio, Rousseff sólo había obtenido 21 votos.
Los simpatizantes del Gobierno apelaron por eso durante los últimos meses a menudo al apoyo de las calles y de los grupos sociales históricamente vinculados a la izquierda para presionar al Senado. La Central Única de Trabajadores (CUT) y la Central Nacional de Estudiantes (CNE), así como conocidos artistas e intelectuales rechazaron lo que califican de "golpe de Estado" contra Rousseff.
Enfrente tenían a las grandes patronales del país como la poderosa Federación de Industrias de Sao Paulo (FIESP), la Confederación Nacional de la Industria (CNI) o la Confederación Nacional de los Transportes (CNT), que esperan que un Gobierno del conservador Temer ayude a reactivar la maltrecha economía brasileña.
Dejá tu comentario