Además, el 24 de diciembre se encontró una mochila bomba -como las mencionadas ayer-en un tren que llegaba a Madrid desde el País Vasco, para que estallara en la estación de Chamartín. Por otro lado, el 28 de febrero se detuvo a un grupo de terroristas que planeaban atentar en la capital con media tonelada de explosivos.
Más allá de la unanimidad del gobierno español, la propia oposición y los medios de prensa en culpar a ETA, en el exterior había lugar para la duda. En lo político,
Pero ¿qué decir de la poco usual desmentida de Batasuna, el proscripto brazo político de ETA, o de la falta de las tradicionales llamadas anónimas para advertir del ataque en curso y así evitar costos humanos masivos? Un dato:
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