Estambul (ANSA, AFP, LF) - Un nuevo atentado dejó ayer tres muertos y 18 heridos en Turquía, en el centro de la localidad turística Antalya, repleta de visitantes turcos y extranjeros, mientras el grupo armado Halcones para la Liberación del Kurdistán reivindicó los cuatro ataques consumados el domingo en Estambul y Marmaris (tres muertos y 45 heridos).
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De los heridos en el atentado de ayer figuran cuatro miembros de una familia israelí, se informó desde Jerusalén, mientras que entre los afectados por los atentados del domingo se cuentan diez ciudadanos británicos.
En el marco de la ola de violencia, la policía turca detuvo ayer a un individuo sospechado de ser miembro del grupo separatista ilegal Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), acusado de planear otro ataque.
Los Halcones reivindicaron los atentados del domingo, sobre localidades del Mediterráneo, como una «represalia» por las condiciones de aislamiento en que está el líder del PKK, Abdullah Ocalan, que cumple cadena perpetua en la prisión especial de Imarali, cerca de Estambul.
Esta reivindicación, según analistas, abona la teoría de las autoridades turcas acerca de que los Halcones son, en realidad, una pantalla del mismo PKK, que le habría delegado las acciones armadas fuera del sudeste kurdófono, y, en especial, en centros turísticos.
El supuesto miembro del PKK detenido ayer, informó la agencia turca «Anadolu», estaba planeando un ataque a Esmirna, tras la serie que afectó a Marmaris, Estambul y Antalya.
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