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27 de abril 2005 - 00:00

Primer ministro iraquí espera ahora que se apruebe a su Gabinete

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En una rueda de prensa ofrecida hoy en Bagdad, Al-Yafari señaló que una vez superado este trámite, él mismo se presentará ante el Parlamento para comunicar a los diputados la composición del Gabinete y someterlo a su ratificación.

"Este Gobierno se hará cargo de muchos y diferentes asuntos, el más importante de ellos la reconstrucción de Irak", subrayó el político chií.

Al-Yafari no reveló, sin embargo, cuantos suníes y chiíes integrarán el ansiado Gabinete, ni cual ha sido el reparto definitivo de las carteras ministeriales, consensuadas tras casi tres meses de arduas negociaciones.

Ayer, tras ser presentada la lista de 32 ministros a Abdel Aziz al-Hakim, líder de la Alianza Unida Iraquí, poseedora de la mayoría absoluta en el Parlamento, un portavoz de la formación filtró que los suníes se harían cargo del Ministerio de Defensa.

El portavoz, Hadi al-Amari indicó, asimismo, que los chiíes de la AUI ocuparán los ministerios de Interior y Finanzas, mientras que la cartera de Asuntos Exteriores será gestionada por los kurdos.

Al-Amari no reveló, sin embargo, que grupo controlará el crucial y disputado Ministerio de Petróleo.

El primer ministro designado evitó hoy confirmar o desmentir esta información, y se limitó a comentar, ante la insistencia de la prensa, que en el nuevo Ejecutivo habrá "más de siete mujeres" e "incluirá las diferentes etnias, ideas políticas y religiones" del país.

Sin embargo, parece que del nuevo Ejecutivo ha quedado descartado el hasta ahora primer ministro interino, Iyad Alaui, que pasará a ejercer la oposición.

"La primera meta del gobierno será la seguridad", explicó Al-Yafari, quien detalló que los principales retos a los que se enfrentará su gobierno serán los "de la reconstrucción de los servicios y la economía".

Preguntado sobre las futuras relaciones con los países vecinos, el político chií aseguró que "se fundamentarán en una reciprocidad justa" y puntualizó que "rechazarán cualquier intento de cualquier país vecino de inmiscuirse en los asuntos internos" iraquíes.

"No aceptaremos que Estado alguno se convierta en una lanzadera segura para los grupos terroristas" que operan en Irak, apostilló Al-Yafari.

Con la presentación del nuevo Gobierno, terminan los dos meses de peleas, incertidumbre y desasosiego que han caracterizado la negociación emprendida el pasado febrero, escasos días después de que se celebraran las elecciones.

Una vez obtenida la aprobación parlamentaria para el nuevo gobierno, comenzará el segundo y definitivo periodo de transición hacia la democracia diseñado para Irak.

El Gabinete que dirigirá Al-Yafari deberá gobernar el país hasta que en agosto esté lista una nueva Constitución nacional.

Después, deberá organizar un referéndum, para que en noviembre el pueblo iraquí decida si la acepta o no.

En caso de que triunfe el "sí", el Ejecutivo y el Parlamento dimitirán de sus funciones y se convocarán de nuevo comicios antes de que concluya el año.

Todo el proceso se podría aplazar si los legisladores no llegan a tiempo al plazo de agosto, y deciden hacer uso de la prerrogativa que les permite tomar tres meses más para redactar la Carta Magna.

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