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25 de enero 2002 - 00:00

Primera acusación por crimen en Brasil

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El detenido, que afirmó que el secuestro fue proyectado en Navidad, durante un asado, había llegado a confesar su participación en el crimen, pero durante la última jornada el comisario que lo interrogó dijo que Fabio no estaba preso como sospechoso sino apenas retenido como testigo. El comisario


El secuestro ocurrió la medianoche del viernes pasado y el cuerpo del alcalde apareció acribillado con nueve tiros el domingo en la mañana, en medio de la consternación y la indignación en Santo André, municipio de la periferia de San Pablo que tiene 650.000 habitantes y de la cual Daniel era alcalde.

Por primera vez, Gomes da Silva se presentó a la prensa para desvirtuar una serie de rumores surgidos durante toda la semana en torno al caso, luego de que fuentes policiales señalaran que el empresario cometió diversas contradicciones al declarar. En ese sentido, Gomes da Silva admitió que pudo haberse equivocado en su declaración de siete horas a la policía pero, aclaró que «no hay ninguna contradicción». Una pericia policial mostró que el sistema de bloqueo de las puertas del vehículo funcionaba perfectamente. «No soy técnico, no soy mecánico ni especialista, sólo sé que cuando el coche de ellos me interceptó, yo paré y los seguros se abrieron, después se trabaron y no logré más cerrarlos», explicó.

Luego de que su vehículo fue encerrado, los secuestradores descendieron de dos coches disparando varias veces. «Las puertas estaban abiertas, es eso lo que alcanzo a recordar», dijo emocionado.

Consultado por periodistas sobre a quién interesaría la muerte del alcalde, Da Silva rompió nuevamente en llanto. Recuperándose se refirió a Daniel como una persona muy amable, «incapaz de ofender a las personas. Toda vez que él era ofendido políticamente respondía con elegancia y educación».

Era, prosiguió, difícil que Daniel pueda tener un enemigo político, «por eso siempre pensé que se trató de un secuestro común». Gomes da Silva advirtió, además, que cuando el cadáver fue encontrado, su amigo tenía una ropa diferente a la que usaba cuando fue secuestrado.

En tanto, durante la última jornada, Lula afirmó que «nadie se siente seguro en Brasil» y señaló que en el secuestro y asesinato de Daniel «existe algo por atrás; no fue un crimen ocasional».

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